Ze Acatl Tonalpohualli

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Ze acatl ‘uno cañavera’
Inicio: 00:43 del viernes 3 mayo de 2013. Fin: 00:43 del jueves 16 de mayo de 2013.
Tlacatzin STivalet Corral

El quinto tercenario, ze acatl ‘uno cañavera’, tiene como acompañante a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace ser renovadores de nuestros principios éticos mientras transcurre nuestro vivir cotidiano, al igual que se autopurifica el agua mientras corre río abajo. Pertenece al rumbo tlapcopa ‘hacia el cofre’, el oriente, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’, nuestra identidad genómica, nuestro «yo género», manifestación de nuestro «instinto de pervivencia». En la antigua Anahuac ‘cerca de agua, junto a agua, donde se armoniza pensamiento’, en tiempos del «quinto sol» tolteca, el primer día de este trecenario se hacían ofrendas en los calmecac ‘lugar de iniciados’, justamente frente a una escultura de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’, cuya identidad calendárica es precisamente ze acatl ‘uno cañavera’. La ofrenda incluía flores, cañaveras, incienso, comida y bebida.

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Ze Xochitl Tonalpohualli

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Ze Xochitl ‘Uno flor’
Inicio: 00:43 del sábado 20 de abril de 2013. Fin: 00:43 del viernes 3 de mayo de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral

El cuarto trecenario, ze xöchitl ‘uno flor’, nos hace asumir como identidades armonizantes a Macuilxöchitl ‘flor péntica’ y a Huehuecoyotl ‘coyote huehuetero’, ambos propiciadores del canto, de la expresión artística, de la diversión. Este trecenario pertenece al huitztlampa ‘hacia entre espinas’, el sur, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado, lector seguidor del camino del colibrí’, nuestra voluntad logradora de lo que deseamos, manifestación activa de nuestro «instinto de tiempo». En la antigua Anahuac ‘cerca de agua, junto a agua, donde se armoniza pensamiento’, cuando llegaba este signo se danzaba con gran solemnidad, frente a dos columnas con flores, mismas que al concluir el festejo eran incineradas, a partir de este momento todo quedaba en calma, en silencio, ya que la flor había sido quemada por el fuego. La esencia de este signo es proteger nuestra identidad esencial, nuestra casa, purificándola de cualquier desviación de nuestra responsabilidad péntica de proteger lo vivo, proteger lo cierto, proteger lo ajeno, proteger lo débil y proteger lo armonioso. La esencia de este trecenario es la renovación, el inicio, por ello nuestra palabra es inesperada, sorprendente, para hacernos ver los colores de nuestro entorno.

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Ze Mazatl Tonalpohualli

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Ze Mazatl ‘uno venada’
Inicio: 00:43 del domingo 7 de abril de 2013. Fin: 00:43 del sábado 20 de abril de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral

Este tercer trecenario, ze mazatl ‘uno venada’, cuyas dos identidades armonizantes son Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra «identidad ética», nuestro «yo cuerpo», vestido completamente con piel de ozelotl ‘celote’, y Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra «identidad genómica», «yo genoma», por esto mismo durante los trece ilhuitl ‘retorno día noche’ de este machiyotl ‘signo’ mostramos un comportamiento ético muy marcado, lo cual nos acerca a nuestros semejantes y, así, se fortalece nuestro sentimiento de pertenencia colectiva. De esta manera logramos influir positivamente en quienes nos rodean, ejerciendo un marcado liderazgo armonizante en todo lo que hacemos a lo largo de estos trece retornos día noche. En este trecenario nos hace descubrir lo hermoso de nuestro vivir cotidiano, de la misma manera en que el sol nos pemite descubrir el colorido de nuestro entorno. En este trecenario somos dados a reconocer todo aquello que nos aleja de los demás, a superar todo aquello que nos impide proteger lo vivo, proteger lo cierto, proteger lo ajeno, proteger lo débil y proteger lo armonioso, por lo tanto maduramos, acercándonos al estado adulto excelso. En este trecenario nuestra palabra es elocuente, debido a que hablamos con el corazón, decimos palabras que nos brotan de nuestra identidad como centro de universo en el inicio del tiempo, por lo tanto, le llegan a la ensencia de nuestros semejantes, armonizándonos con quienes convivimos cada nuevo día.

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Ze Ozelotl Tonalpohualli

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ze ozelotl ‘uno ocelote’
Inicio: 00:43 del lunes 25 de marzo de 2013. Fin: 00:43 del domingo 7 de abril de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Ozelotl Tonalpohualli
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Es el segundo trecenario, masculino, del rumbo del norte, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestro «yo cuerpo», de nuestro instinto de espacio, de nuestro instinto de protección de nuestro cuerpo: protegiendo lo vivo. Esto como manifestación de nuestro instinto de amar lo vivo. En las trece «casas» está presente Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’, nuestro sentido de pertenencia colectiva, nuestra necesidad interna de unirnos a otros en la acción, de actuar siempre con lealtad, de siempre decir la verdad, la necesidad imperiosa de amar lo verdadero, de proteger lo cierto. Este trecenario nos hace proteger el movimiento, ya que la cuarta «casa» es olin ‘movida’, la palabra es para unirnos con quienes nos escuchan, ya que la novena «casa» pertenece a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’. Es un trecenario para culminar exitosamente, ya que la séptima «casa» es xöchitl ‘flor’. Esta cuenta de energías tiene como identidad interna a Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’ en la cuarta, nahui olin ‘cuatro movida’ y en la última casa, mahtlactlihuan yei miquiztli ‘trece muerte’. Esto nos despierta el deseo de asumir nuestra identidad cósmica como centro del universo en el inicio del tiempo, verdad ésta que los tenochcas esculpieron en su monumento llamado en nahua huei cuauhxiccalli iixiptla ‘gran jícara del sol su representante’, que es nuestra identidad como humanos, de todos y cada uno de los seres humanos que poblamos nuestro planeta: todos. Descubrir dicha identidad de los humanos les tomó a los mexis 676 años, es decir, fue el esfuerzo de ellos a lo largo de nuestro Quinto Sol Tolteca, cuyo nombre fue nahui olin ‘cuatro movida’. Es por esto que descubrimos la esencia de los asuntos que ocupan nuestro corazón en el tiempo en que está presente, especialmente en el cuarto y el último del trecenario.

Primera Casa: ze ozelotl ‘uno ocelote’
Inicio: 00:43 del lunes 25 de marzo de 2013.

ð El numeral ze ‘uno’ trae al fuego como identidad diurna y nocturna, en efecto, el acompañante diurno de este numeral es Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ y el acompañante nocturno es Huehueteötl ‘pupila antigua’, el otro nombre del fuego, por lo cual nos llenamos de energía generadora, inspiradora de acciones nuevas. El ave presente con este numeral es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color blanco, del color negro, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, nuestro instinto de espacio, que al madurar nos hace asumir nuestra exigencia interna de proteger lo vivo, especialmente nuestro cuerpo, necesidad de amar de amar lo vivo. Es rumbo masculino, por lo que actuamos de manera emprendedora. Por ser ozelotl ‘ocelote’ nuestro comportamiento es cauteloso, nuestros movimientos son pausados, no mostramos claramente lo que buscamos. Por también ser Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’ nos interesa aún más renovar aquello que ya fue desechado, para renovarlo éticamente y hacerlo fuerte.

ð La dualidad ze ozelotl ‘uno ocelote’ es un ciclo día noche para emprender acciones que requieren mucha cautela, mucha capacidad de renovación. En esta primera «casa», como identidad nocturna, está presente Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace respetar aquello que recibimos como herencia, como patrimonio de nuestros difuntos.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ ze ozelotl ‘uno ocelote’ nos hace emprendedores cautelosos de acciones que llevarán a la unión colectiva, a la lealtad con nuestros semejantes.

Segunda Casa: ome cuauhtli ‘dos águila’
Inicio: 00:43 del martes 26 de marzo de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ tiene como identidad diurna a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, lo cual nos hace fuertes, somos apoyo de los demás, la identidad nocturna de este numeral nos hace ser Itztli ‘obsidiana’, lo que nos hace penetrantes como navaja de obsidiana y cortantes de todo aquello que no es ético, para con amor mejorar nuestra actuación cotidiana. Como ave está presente quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ llega con el rumbo zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, cuando ya maduró, se manifiesta como nuestra nupcialidad, es decir, nuestra aptitud para contraer nupcias para el resto de nuestra vida y proteger de manera permanente a nuestros hijos. Es rumbo femenino, por lo que somos acogedores de las propuestas de otros. Por ser cuauhtli ‘águila’, en este retorno día noche nos ubicamos en una perspectiva muy elevada en cada asunto que nos llega, dicho de otra manera, volamos muy alto. También tenemos una visión muy aguda, descubriendo cosas que no habíamos sospechado siquiera. Como segunda identidad del águila está presente también Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, lo cual nos hace disfrutar aquello que hacemos al mismo tiempo que protegemos a quienes conviven con nosotros.

ð La dualidad ome cuauhtli ‘dos águila’ nos da fuerza para cortar aquello que no corresponde a lo ético, para ver desde lo alto nuestras acciones, para disfrutar de lo que hacemos para proteger a quienes conviven con nosotros. En esta segunda «casa» asumimos la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace autopurificarnos éticamente como lo hace el agua de los ríos mientras corre hacia el mar.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ ome cuauhtli ‘dos águila’ nos da fuerza cósmica para cortar lo que nos impide superarnos éticamente, renovarnos internamente para armonizarnos.

Tercera Casa: yei cozcacuauhtli ‘tres quebrantahuesos’
Inicio: 00:43 del miércoles 27 de marzo de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ siempre nos aporta la identidad aparente de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua horizontal que renueva su pureza al moverse hacia el mar. Como identidad nocturna nos hace ser Piltzinteötl ‘pupila niño amado’, imagen del sol naciente, el que nos hacee descubrir cada día la belleza del colorido de nuestro entorno. Como ave está presente el cuixin, que los frailes identificaron con el milano europeo.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color texohtic ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora de lo que deseamos, manifestación madura de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, por lo cual este día nos nace ser impetuosos, emprendedores. Por ser cozcacuauhtli ‘águila de collar’, en castellano “quebrantahuesos”, nos interesa llegar al meollo de los asuntos que nos ocupan este ciclo día noche, “sorber la médula”, no sólo “roer los huesos”, es decir, llegar a la esencia de los asuntos que nos llegan en este tiempo. Por también ser Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, durante la noche recibimos energía de esta constelación, llamada Orión por los europeos

ð La dualidad yei cozcacuauhtli ‘tres quebrantahuesos’ es muy propicia para renovarnos éticamente, para descubrir la esencia de los problemas de comportamiento. En esta tercera «casa» somos internamente Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, identidad que nos impele a superar todo aquello que nos aparta de un comportamiento ético irrestricto.

Ü síntesis: el retorno yei cozcacuauhtli ‘tres quebrantahueso’ nos inspira para renovarnos éticamente, para ver nuestro entorno de manera clara, para descubrir nuestro camino secreto.

Cuarta Casa: nahui olin ‘cuatro movida’
Inicio: 00:43 del jueves 28 de marzo de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ nos trae como identidad diurna a Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos convierte en protectores, y como identidad nocturna nos llega Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, esto nos hace propiciadores de la unidad con quienes convivimos en este día. El ave presente con este numeral es zolin, al parecer con significado de ‘sangrado’, misma que era descabezada en ciertas ceremonias, ave a la cual los frailes llamaron igual que el ave europea codorniz.

ð El retorno olin ‘movida’ es del rumbo tlahuilcopa ‘hacia luz’, el oriente, el rumbo del coztic ‘amarillo’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia que al madurar entre los 12 y los 18 años se manifiesta como sentimiento de pertenencia colectiva, de solidaridad con nuestros congéneres. Por ser rumbo femenino, se refuerza nuestra solidaridad con nuestros congéneres, ya que somos receptivos ante los demás. Por ser olin ‘movida’ somos muy activos para cumplir con nuestro trabajo, tal como hace el sol en su recorrido diario: no se detiene hasta completar el día. También somos xolotl ‘acompañante’, por lo cual se fortalece aún más nuestra solidaridad con los demás.

ð La dualidad nahui olin ‘cuatro movida’ nos hace ser protectores de aquello que cambia, lo que nos hace cambiar de residencia, lo que nos hace cambiar internamente, renovarnos, renacer. Por ser la cuarta «casa» asumimos como identidad nocturna a Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, por lo que nos encerramos en nosostros mismos, a fin de descubrir nuestro sentir más profundo respecto a lo que nos interesa en este retorno día noche como meta última.

Ü síntesis: En este retorno nahui olin ‘cuatro movida’ nos impulsa a cambiar en el espacio y en el tiempo, a renovarnos, a renacer, a descubrir nuestra verdad interna.

Quinta Casa: macuilli tecpatl ‘cinco pedernal’
Inicio: 00:43 del viernes 29 de marzo de 2013.

ð El numeral maculli ‘cinco’ nos hace asumir como identidad externa a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, con lo que sentimos deseos de renovar lo desgastado, lo que fue desechado, como identidad interna somos Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos trae la presencia de nuestros difuntos, de seres queridos ya fallecidos. Como ave está presente cacalotl, ave pequeña de color negro.

ð El retorno tecpatl ‘cuchillo de pedernal’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘obscuro’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, nuestra identidad ética, manifestación madura de nuestro instinto de espacio, de nuestro «yo cuerpo», es rumbo masculino, por lo que somos emprendedores, actuantes. Por ser tecpatl ‘cuchillo de pedernal’ nos comportamos de manera penetrante, analítica, un tanto fría. Por también ser chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’, como identidad alterna de tecpatl ‘pedernal’ se refuerza nuestro espíritu de entrega, de autosacrficio para lograr nuestros propósitos.

ð La dualidad macuilli tecpatl ‘cinco pedernal’ nos hace sentir deseos de renovación de la herencia que nos legaron nuestros ancestros, por lo cual estamos dispuestos a cortar todo aquello que nos lo impida, incluso nuestro lugar de residencia. Esta quinta «casa», internamente, somos Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace inspirar a los demás para expresar su pensamiento.

Ü síntesis: el retorno macuilli tecpatl ‘cinco pedernal’ nos hace emprendedores de acciones que nos llevarán a la renovación interna, al merecimiento de recibir el legado de nuestros ancestros.

Sexta Casa: chicoaze quiyahuitl ‘seis lluvia’
Inicio: 00:43 del sábado 30 de marzo de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ tiene como identidad diurna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos acerca a quienes ya nos abandonaron, también tiene como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace limpiarnos, purificarnos, restaurar nuestra limpieza ética. Como ave, este numeral tiene la identidad de itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», mismo que al madurar nos hace aptos para contraer nupcias. Es rumbo femenino, por lo cual somos receptivos, acogedores. Al ser quiyahuitl ‘lluvia’, somos refrescantes, cambiantes de carácter, imaginativos. Por también ser Tonatiuh ‘va calentando’, el sol, somos protectores de quienes conviven con nosotros en nuestro entorno.

ð La dualidad chicoaze quiyahuitl ‘seis lluvia’ nos aporta la cercanía de nuestros antepasados, de su legado, para trabajar internamente a fin de merecer heredarlo. Esta sexta «casa» nos trae como identidad nocturna a Huehueteötl ‘pupila antigua’, el fuego que generó el universo, lo cual nos hace renovar nuestro vivir, de iniciar nuevos proyectos.

Ü síntesis: El retorno chicoaze quiyahuitl ‘seis lluvia’ es para acercarnos a nuestros difuntos, a través del trabajo de merecimiento, de renovación interna, para un nuevo inicio.

Séptima Casa: chicome xöchitl ‘siete flor’
Inicio: 00:43 del domingo 31 de marzo de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, se la identifica con el maíz, con su fuerza unificante, como identidad nocturna tiene a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual propicia sueños reveladores de renovación, de rompimiento con lo que ya no tiene sulución. El volante presente es tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno xöchitl ‘flor’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del xoxouhqui ‘azul’, de Huitzilopochtli ‘lector seguidor del camino del colibrí’, nuestra voluntad logradora, nuestro instinto de tiempo. Rumbo masculino, lo cual nos hace ser pertinaces, actuantes para lograr lo que queremos. Por ser xöchitl ‘flor’, en este día sentimos inspiración para completar hermosamente aquello que está en curso, Por también ser Xöchiquetzalli ‘perciosidad florida’ disfrutamos de nuestro entorno, estamos prontos a descubrir la belleza que nos rodea.

ð La dualidad chicome xöchitl ‘siete flor’ nos hace florecer en la unidad, en la renovación interna de nuestra ética, de nuestras convicciones más profundas. Esta séptima «casa» nos trae la identidad interna de Itztli ‘obsidiana’, una manfestación de nuestra conciencia ética, lo cual nos hace cortar con aquello que nos aparta de la ética.

Ü síntesis: en el retorno chicome xöchitl ‘siete flor’ nos hace florecer unificando todo aquello que nos lleva a renovarnos éticamente, cortando lo que nos lo impide.

Octava Casa: chicoyei zipactli ‘ocho caimana’.
Inicio: 00:43 del lunes 1 de abril de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ tiene como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundador de la tierra’, lo cual nos hace propiciar en los demás la expresión de sus ideas, la colaboración, también tiene la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar la introspección, nos hace desear descubrir nuestro pensar más profundo sobre lo que nos ocurre en este tiempo. Está presente itzcuauhtli ‘aguila obsidiana’, el ave identificada con nación: Anáhuac.

ð El retorno zipactli ‘caimana’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia que, cuando madura, nos hace descubrir la fuerza de nuestra pertenencia colectiva, que nos impele a proteger lo cierto, a decir siempre la verdad. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos muy receptivos ante los demás, dispuestos a escuchar su palabra. Por ser zipactli ‘caimana’ tenemos mucho ánimo para iniciar asuntos y proyectos, se nos facilita empezar aquello que hemos soñado con vehemencia. Por también ser Tonacatecuihtli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘señora de abundancia’ este retorno día noche es propicio para iniciar aquello que nos dará abundancia de nutrientes.

ð La dualidad chicoyei zipactli ‘ocho caimana’ es un día propicio para descubrir nuestro ser interno y conocer lo que nos interesa como meta última, para con ello nutrir a nuestros acompañantes, para propiciar la abundancia. En esta octava «casa» nos llega Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite ser descubridores del colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: en el retorno chicoyei zipactli ‘ocho caimana’ es afortunado para encontrarnos a nosotros mismos, para iniciar proyectos importantes, que nos conduzcan a la abundancia.

Novena Casa: chiconahui ehecatl ‘nueve viento’
Inicio: 00:43 del martes 2 de abril de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ nos ofrece la identidad diurna de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’, nuestra pertenencia colectiva, lo cual nos hace solidarizarnos con quienes conviven con nosotros en este ciclo día noche, también nos trae la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace propiciar que los demás expresen sus ideas. El ave presente es chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’, que nos hace sentir deseos de esfuerzo personal, en busca de merecimiento ético.

ð El retorno ehecatl ‘viento’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘humo negro’, el rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestro instinto de espacio, nuestro «yo cuerpo», que cuando ya maduró se manifiesta en nostros como identidad ética, como nuestras convicciones más profundas, mismas que al ponerlas en práctica cada día protegen nuestro vivir. Es rumbo masculino, por lo cual nos nace ser emprendedores, atrevidos para hacer lo que nos nace. Por ser ehecatl ‘viento’, sentimos necesidad de movernos, de ayudar a otros, de cambiar de posición. Por también ser Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’ asumimos una identidad de solidaridad con nuestros semejantes, nos interesan profundamente los asuntos de los demás, nos nace ser sinceros, genuinos, por hablar siempre con verdad.

ð La dualidad chiconahui ehecatl ‘nueve viento’ nos genera sentimientos de lealtad, de solidaridad con nuestros semejantes, lo cual se manifiesta con nuestra palabra, como confianza para expresar pensamientos ocultos. En esta novena «casa» tenemos la identidad interna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, esto nos hace inspiradores de unidad.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chiconahui ehecatl ‘nueve viento’ somos dados a hablar para propiciar la unidad con los demás, para inducir a la lealtad.

Decima Casa: mahtlactli calli ‘diez casa’
Inicio: 00:43 del miércoles 3 de abril de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ tiene únicamente compañero diurno, es Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, corresponde a la osa menor, que pierde una estrella en alguna época del año, esta identidad propicia nuestro comprtamiento apegado a la ética. El ave presente es tecolotl ‘buho’.

ð El retorno calli ‘casa’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, al madurar, se manifiesta como identidad nupciálica, lo cual nos hace aptos para contraer nupcias para el resto de nuestro vivir y para permanentemente proteger a nuestros nijos. Es rumbo femenino, por lo cual somos receptivos ante los demás, a proteger a quienes son menores. Por ser calli ‘casa’ nos interesa mucho nuestra casa, nuestro cuerpo, nuestra patria, somos dados a permanecer en nuestro hogar, nos cuesta trabajo abandonarlo en la mañana. También somos Tepeyollohtli ‘corazón de monte’, por lo cual somos dados a la introspección, a buscar en nosotros que deseamos en realidad.

ð La dualidad mahtlactli calli ‘diez casa’ nos inspira comportamiento apegado a la ética, buscando armonía con nuestro cuerpo, con nuestra casa. Esta décima «casa» nos trae la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos impele a resguarda nuestro patrimonio.

Ü síntesis: el retorno mahtlactli calli ‘diez casa’ nos trae apego a nuestros principios éticos, los que fueron legado de nuestros ancestros.

Undécima Casa: mahtlatlihuan ze cuetzpalli ‘once lagartijo’
Inicio: 00:43 del jueves 4 de abril de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ tiene como identidad diurna a Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, las tres estrellas que forman el palo horizontal del mamalhuaztli ‘intrumento de hacer fuego’, que corresponde al cinturón de la constelación de Orión en el pensar europeo, esto nos hace protectores durante la noche, cuando recibimos la energía de estas estrellas. El ave es el alotl ‘guacamaya roja’.

ð El retorno cuetzpalli ‘lagartijo’ es del rumbo huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color texoctlli ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘lector seguidor del camino del colibrí’, nuestro instinto de tiempo, nuestro «yo mente», nuestro sentido del oído, que cuando madura se convierte en nuestra voluntad logradora de lo que deseamos, por lo cual en este día noche nos nace ser persistentes en lo que desamos lograr, protegiendo lo ajeno. Es rumbo masculino, por lo cual tenemos espíritu emprendedor, sentimos deseos de acción. Por ser cuetzpalin ‘lagartijo’ manifestamos gran energía, como si todo se nos facilitara, avanzamos mucho en nuestro trabajo diario. Como también somos Huehuecoyotl ‘coyote viejo’ somos dados a buscar placer en todo lo que hacemos, también somos dados a buscar placer sexual.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze cuetzpalli ‘once lagartijo’ nos hace proteger todo lo que nos da energía, lo que nos facilita el alimento. En esta undécima «casa» asumimos la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, por lo que trabajamos para renovarnos internamente.

Ü síntesis: En este ilhuitl ‘retorno’ nos nace ser protectores de lo ajeno, renovándonos internamente para proteger nuestro alimento, para disfrutar sensorialmente, sexualmente.

Decimosegunda Casa: mahtlactlihuan ome cohuatl ‘doce serpiente’
Inicio: 00:43 del viernes 5 de abril de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ llega con la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, Venus como lucero de la mañana, lo cual nos hace adelantarnos a los acontecimientos, percibimos las cosas antes de que se presenten completamente. No hay compañero nocturno. El ave presente es Quetzaltototl ‘pájaro precioso’, el quetzal, un ave que no tolera el cautiverio, por lo cual somos muy dados a ejercer nuestro libre albedrío.

ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ llega con el rumbo tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestro sentido del olfato, que cuando madura nos hace sentir pertenencia con nuestros semejantes. Es rumbo femenino, por lo que sentimos deseo de ser acogedores de los demás, serviciales. Al ser cohuatl ‘serpiente’ somos muy cambiantes en lo que hacemos, aunque al final logramos aquello que deseamos. También somos Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ y Chalchiuhtonal ‘energía irradiante esmeralda’, lo cual propicia nuestra armonía masculina y femenina.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome cohuatl ‘doce serpiente’ nos hace ver anticipadamente los acontecimientos que nos interesan, pero también nos hace avanzar cautelosamente para evitar fracaso en el logro de nuestra meta. Esta duodécima «casa» asumimos la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, con lo cual nos renovamos éticamente.

Ü síntesis: en este retorno percibimos con antelación lo que deseamos, pero nos mostramos cautelosos y avanzamos de manera indirecta hacia nuestra meta.

Decimotercera Casa: mahtlactlihuan yei miquiztli ‘trece muerte’
Inicio: 00:43 del sábado 6 de abril de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ tiene sólo identidad diurna, que es Zitlalin icue ‘estrella su falda’, que es la fuerza femenina de las estrellas que forman el universo, esto nos inspira una gran fuerza engendradora para nuestros proyectos. El ave presente es toznenetl, que los españoles llamaron “loro pequeño”, y que en el Códice Borbónico aparece de color amarillo.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color blanco, del color negro, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio, nuestro sentido de la vista, que se manifiesta como nuestras convicciones éticas, para en todo momentto proteger lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, actuantes. Por ser Miquiztli ‘muerte’ somos dados a cerrar ciclos, para propiciar que se abran nuevos. También somos Tecziztecatl ‘de entre caracoles marinos’, lo cual nos hace adaptables a los ciclos, algo que se refuerza por además ser Metztli ‘luna’.

ð La dualidad mahtlatlihuan yei miquiztli ‘trece muerte’ nos da fuerza cósmica femenina, unida a la necesidad de morir, de propiciar un nuevo renacimiento. Esta última «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, con lo cual nos preparamos para el futuro descubriendo nuestro sentir profundo, nuestras convicciones esenciales.

Ü síntesis: Este retorno nos trae la destrucción de los ciclos en curso, algo necesario para permitir encontra nuestra esencia, nuestro sentir verdadero para un nuevo principio lleno de realizaciones.

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Ze Zipactli Tonalpohualli – Ze Calli Xihuitl

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Ze Calli Xihuitl
Inicio: 00:43 del martes 12 de marzo de 2013.

Los años calli genéricamente simbolizan la tierra en tanto que es habitación del hombre. Los años calli simbolizan el Tletonatiuh ‘sol de Fuego’ porque en la casa está el fogón y en él se conserva el fuego, por esto también se le considera la casa del Sol. En la región central de nuestro país, representa la primavera, porque es esta estación son los grandes calores. Se relaciona con el Zihuatlanpa ‘hacia entre las mujeres’, el poniente en el momento del ocaso, con el color rojo del atardecer y con Xipeh Totec ‘dueño de prepucio, nuestro protector’, símbolo de nuestra energía vital.

Ze Zipactli ‘uno caimana’
Inicio: 00:43 del martes 12 de marzo de 2013. Fin: 00:43 del lunes 25 de marzo de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral

Es el primer trecenario, femenino, del rumbo del oriente, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’, nuestra necesidad de pertenencia colectiva, de amarnos los unos a los otros, de unirnos a nuestros semejantes en acciones en beneficio colectivo, como autoexigencia de actuar siempre con lealtad con nuestros “gemelos preciosos”. Los trece retornos día noche asumimos como identidad personal a Tonacatecuihtli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘mujer nuestra abundancia’, un nombre dual de la totalidad de lo que existe, por otro nombre Ometeötl ‘fuerza armonizante dual’, la gran fuerza universal que irradia desde hace nueve mil millones de años, cuando ocurrió el huel chicahuac cueponcayotl ‘bien fuerte reventamiento’, llamado «gran estruendo» en castellano y big bang ‘gran tronido’ en inglés. Esta fuerza es armonizante por ser al mismo tiempo femenina y masculina en armonización permanente, en proceso de cambio continuo, siempre en armonización con su entorno. Por esto mismo durante este trecenario, dentro de cada uno de nosotros, algo dentro de nosotros nos hace propiciar todo aquello que nace para influir y propiciar que nuestro entorno se haga armonizante. Para que esto ocurra así, en este trecenario nos nace trabajar asumiendo cada uno de nosotros la fuerza generadora de abundancia que irradiamos en nuestro entorno: nuestros familiares, nuestros vecinos, nuestros amigos y nuestros compañeros de actividad. La dualidad presente en todos los retornos día noche de este trecenario, ze zipactri ‘uno caimana’, nos hace a cada uno manifestar los efectos benéficos del Sol sobre las plantas y sobre todos los seres de la tierra y por esto mismo la fuerza vivificadora del supremo astro sobre la tierra.

Primera Casa: ze zipactli ‘uno iguana’
Inicio: 00:43 del martes 12 de marzo de 2013.

ð El numeral ze ‘uno’ llega trayéndonos, a cada uno de nosotros, al fuego como identidad diurna y nocturna, en efecto, la identidad diurna de este numeral es Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ y el acompañante nocturno es Huehueteötl ‘pupila antigua’, el otro nombre del fuego, por lo cual nos llenamos de energía generadora, inspiradora de acciones nuevas. El ave presente con este numeral es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno zipactli ‘iguana’ llega del tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo’, de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra gemelidad, lo cual nos hace ser solidarios con los demás, a decirles a todos la verdad y únicamente la verdad, a que nuestra boca exprese sólo aquello que es cierto. Es rumbo femenino, receptivo, por lo que nos nace acoger con gusto las propuestas de otros. Por ser zipactli ‘caimana’ sentimos deseos de iniciar cosas, de ir adelante de los demás, predicando con el ejemplo en la acción de armonizarnos. Por también ser Tonacatecuihtli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘mujer de abundancia’, mostramos un vigoroso ímpetu de hacer aquello que hace fructificar, en particular sentimos el impulso de proteger lo que está en armonía.

ð La dualidad ze zipactli ‘uno caimana’ nos llena de energía, de iniciativa, de actividad, nos manifestamos muy deseosos de trabajar para aquello que nos traerá abundancia. En esta primera «casa», como identidad nocturna está presente Huehueteötl ‘pupila antigua’, el fuego que irradió en el momento del huel chicahuac cueponcayotl ‘bien fuerte reventamiento’, misma que se encuentra representada en la circunferencia exterior de la huei cuauhxicalli iixiptla ‘gran jícara del águila su representante’, erróneamente llamada calendario azteca, lo cual nos imbuye de fuerza para iniciar trabajos importantes.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ ze zipactli ‘uno caimana’ nos llenamos de energía para iniciar proyectos importantes, para inspirarnos cósmicamente en acciones colectivas.

Segunda Casa: ome ehecatl ‘dos viento’
Inicio: 00:43 del miércoles 13 de marzo de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ nos hace asumir a todos la identidad diurna de Tlaltecuihtli ‘protector terrenal’, lo que nos hace ser fuertes, asumirnos como apoyo de los demás, la identidad nocturna quq nos hace asumir este numeral es Itztli ‘obsidiana’, que nos hace penetrantes como navaja de obsidiana y cortantes de todo aquello que no es ético. Como ave está presente quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno ehecatl ‘viento’ nos llega del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘ennegrecido’, también del color blanco, de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’, nuestra conciencia ética, nuestro instinto de espacio. Es rumbo masculino, por lo cual este ciclo día noche somos activos, emprendedores, siempre dispuetos para proteger lo vivo. Al ser ehecatl ‘viento’ somos muy movidos, ayudando a esparcir ideas, somos muy comunicativos, muy solidarios con los demás. También somos Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso. gemelo potente’, nuestra identidad genómica, nuestra pertenencia colectiva, por lo que nos mostramos sociables, solidarios con quienes conviven con nosotros en este retorno día noche.

ð La dualidad ome ehecatl ‘dos viento’ nos hace fuertes, nuestra palabra llega a los demás para ayudarlos a asumir plenamente su responsabilidad ética, eso que les dará fortaleza para cumplir con su trabajo cotidiano de armonización con su entorno: sus familiares, sus vecinos, sus amigos y sus compañeros. En esta segunda «casa» asumimos la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos da inspiración para descubrir aquello que nos aparta de nuestra autoexigencia de comprtarnos éticamente y cortarlo de tajo.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ ome ehecatl ‘dos viento’ somos fuertes para renovarnos éticamente, para colaborar con nuestros semejantes en sus tareas personales, siempre con lealtad.

Tercera Casa: yei calli ‘tres casa’
Inicio: 00:43 del jueves 14 de marzo de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ siempre nos hace asumir la identidad diurna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, que es la identidad del agua horizontal que renueva su pureza al moverse cuesta abajo. Como identidad nocturna nos hace ser Piltzinteötl ‘pupila niño amado’, imagen del sol naciente, el que nos descubre cada día la belleza del colorido de nuestro entorno. Como ave está presente el cuixin, que los frailes españoles identificaron con el milano europeo.

ð El retorno calli ‘casa’ pertenece al zihuahtlanpa ‘hacia entre mujeres’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, al madurar, se manifiesta como identidad nupciálica, lo cual nos hace aptos para contraer nupcias y proteger a nuestros hijos. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos receptivos ante los demás, siempre tratando de proteger lo débil. Por ser calli ‘casa’ nos interesa mucho nuestra casa, nuestro cuerpo, nuestra patria, somos dados a permanecer en nuestro hogar, nos cuesta trabajo abandonarlo. También somos Tepeyollohtli ‘corazón de monte’, por lo cual somos dados a la introspección, a enconttrar en nosotros que deseamos en esencia, a descubrir lo que percibimos desde el centro del universo en el inicio del tiempo.

ð La dualidad yei calli ‘tres casa’ nos hace fluir con suavidad, buscando lo que favorece nuestro cuerpo, nuestro hogar, nuestro entorno, nos atrae enecerrarnos en nosotros mismos, para buscar nuestro sentir más profundo y actuar en consecuencia. En esta tercera «casa» somos internamente Piltzinteötl ‘fuerza armonizante niño precioso’, lo cual nos hace inspirar a los demás para que descubran el colorido de su entorno.

Ü síntesis: el retorno yei calli ‘tres casa’ nos llena del deseo de renovación ética, con lo cual predicamos con el ejemplo, inspirando a los demás para hacer otro tanto.

Cuarta Casa: nahui cuetzpalli ‘cuatro lagarto’
Inicio: 00:43 del viernes 15 de marzo de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ nos hace asumir como identidad diurna a Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos convierte en protectores de los demás, y como identidad nocturna nos hace ser Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace propiciadores de la unidad con quienes convivimos en este día, de hacernos uno con ello. El ave presente con este numeral es zolin, al parecer con significado de ‘sangrado’, misma que era descabezada en ciertas ceremonias, ave a la cual los frailes llamaron igual que el ave europea codorniz.

ð El retorno cuetzpalli ‘lagarto’ llega del rumbo huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color texouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestro «yo mente», nuestro sentido del oído, que cuando madura se convierte en nuestra voluntad logradora, que nos da la inspiración y la fortaleza para lograr aquello que deseamos con intensidad, siempre protegiendo lo ajeno. Es rumbo masculino, por lo cual tenemos espíritu emprendedor, sentimos deseos de acción. Por ser cuetzpalin ‘lagartijo’ manifestamos gran energía, como si todo se nos facilitara, avanzamos mucho en nuestro trabajo diario. Como también somos Huehuecoyotl ‘coyote viejo’ somos dados a buscar placer en todo lo que hacemos, también somos dados a buscar placer sexual.

ð La dualidad nahui cuetzpalin ‘cuatro lagartijo’ nos hace ser protectores de aquello que unifica, lo que nos proporcionará alimento, lo que nos hará disfrutar. Por ser la cuarta «casa» asumimos como identidad nocturna la de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace ser inspiradores de los demás para que se unan a nosotros.

Ü síntesis: En este retorno nahui cuetzpalli ‘cuatro lagartijo’ nos hace activos, protegiendo a los demás para propiciar aquello que nos une, que despierta el sentimiento de pertenencia colectiva.

Quinta Casa: macuilli cohuatl ‘cinco serpiente’
Inicio: 00:43 del sábado 16 de marzo de 2013.

ð El numeral maculli ‘cinco’ nos hace asumir como identidad externa a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, con lo que sentimos impulso para renovar lo desgastado, lo que fue desechado. Como identidad interna somos Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos trae la presencia de nuestros difuntos, de seres queridos ya fallecidos. Como ave está presente cacalotl, ave pequeña de color negro.

ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ llega con el tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestro sentido del olfato, que cuando madura nos hace sentir pertenencia con nuestros semejantes, a siempre decirles la verdad, a no mentirles nunca, protegiendo siempre lo cierto. Es rumbo femenino, por lo que sentimos deseo de ser acogedores de los demás, de ser serviciales con los demás. Al ser cohuatl ‘serpiente’ somos muy cambiantes en lo que hacemos, aunque al final logramos aquello que deseamos alcanzar. También somos Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ y Chalchiuhtonal ‘energía irradiante esmeralda’, lo cual propicia nuestra armonía interna masculina y femenina, que nos inspira un fuerte deseo de proteger lo armoniooso.

ð La dualidad macuilli cohuatl ‘cinco serpiente’ nos aporta la identidad muy protectora de nuestros difuntos, renovadora de todo aquello que heredamos de ellos, para vigorizarlo, para que nuevamente florezca. En esta quinta «casa», internamente, somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, por lo que buscamos encontrar nuestro sentir interno respecto a nuestra herencia, para descubrir nuestra verdad esencial, nuestra identidad con nuestros abuelos.

Ü síntesis: el retorno macuilli cohuatl ‘cinco serpiente’ nos impele a buscar en nuestro corazón para descubrir nuestra herencia, lo que nos legaron los difuntos, para renovarlo, para vigorizarlo.

Sexta Casa: chicoaze miquiztli ‘seis muerte’
Inicio: 00:43 del domingo 17 de marzo de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ tiene como identidad diurna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos acerca a quienes se ya nos adrantaron, también tiene como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace limpiarnos, purificarnos, restaurar nuestra pureza de intención en todo lo que hacemos. Como ave, este numeral nos da la identidad de chicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color blanco y del color yayauhqui ‘ennegrecido’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio, nuestro sentido de la vista, que se manifiesta como nuestras convicciones de comportamiento ético, para proteger siembre lo vivo. Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, actuantes. Por ser Miquiztli ‘muerte’ somos dados a cerrar ciclos, para propiciar que se abran nuevos. También somos Tecziztecatl ‘de entre caracoles marinos’, lo cual nos hace adaptables a los ciclos, algo que se refuerza por además ser Metztli ‘luna’.

ð La dualidad chicoaze miquiztli ‘seis muerte’ nos trae a la mente a nuestros difuntos, a su legado, a fin de protegerlo, de revitalizarlo, para abrirle nuevos ciclos. Esta sexta «casa» nos trae como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, que refuerza nuestro deseo de purificarnos, de limpiarnos, de renovarnos.

Ü síntesis: El retorno chicoaze miquiztli ‘seis muerte’ está lleno de nostalgia, de recuerdo de nuestros difuntos, lo cual nos hace sentir deseos de despedirnos de ellos, para renovarnos.

Séptima Casa: chicome mazatl ‘siete venada’
Inicio: 00:43 del lunes 18 de marzo de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, se la identifica con el maíz, con su fuerza unificante; como identidad nocturna tiene a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual propicia sueños reveladores de renovación, de rompimiento con lo que ya no tiene solución. El volante presente es tizapapalotl ‘mariposa blanca’, lo cual propicia nuestra renovación interna, nuestra metamorfosis, como hace la mariposa al pasar de gusano a mariposa.

ð El retorno mazatl ‘venada’ es del zihuahtlanpa ‘hacia entre mujeres’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘rojo’, el rumbo de Xipeh totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, eso que nos vuelve aptos para contraer nupcias y siempre proteger lo débil. Es rumbo femenino, por lo cual somos receptivos. Al ser mazatl ‘venada’ somos muy perceptivos de nuestro entorno, del clima, una gran sensibilidad para lo que se manifiesta en nuestro entorno. Al también ser Tlaloc ‘líquido fecundador de la tierra’ propiciamos de que los demás expresen con palabras su sentir maás profundo.

ð La dualidad chicome mazatl ‘siete venada’ nos llena de una gran perceptividad para descubrir la fuerza armonizante que unifica y así renovarnos, también para influir positivamente en todo lo vivo. Esta séptima «casa» nos trae la identidad interna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, con lo cual reforzamos nuestra intención de revitalizarnos a través del crecimiento ético.

Ü síntesis: en el retorno chicome mazatl ‘siete venada’ nos imbuimos de fuerza armonizante para unir, esto a través del abandono espontáneo de comportamientos caducos, de conductas conflictivas.

Octava Casa: chicoyei tochtli ‘ocho conejo’.
Inicio: 00:43 del martes 19 de marzo de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ tiene como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundador de la tierra’, lo cual nos hace inspirar en los demás la expresión de sus ideas, también tiene la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar la introspección, nos hace desear descubrir nuestro pensar más profundo sobre lo que nos ocurre en este día noche, percibiéndo nuestro entorno desde el centro del universo en el inicio del tiempo. Está presente itzcuauhtli ‘aguila obsidiana’, el ave identificada con nuestra nación: Anáhuac.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color texouhtli ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, manifestación colidiana de nuestro instinto de tiempo, de nuestro instinto de siemre proteger lo ajeno. Es rumbo masculino, por lo que somos emprendedores, activos. Por ser tochtli ‘conejo’ actuamos de manera un tanto impredecible pero siempre nutriendo a los demás, ya que también somos la madre nutricia Meyahuel ‘fuente sagrada’.

ð La dualidad chicoyei tochtli ‘ocho conejo’ es un día que nos hace ser fecundantes de las ideas de los demás, para que puedan ser expresadas, para que se conviertan en palabras, es un retorno en el cual pueden ocurrir cosas inesperadas, incluso insospechadas. En esta octava «casa» nos llega Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’ como identidad nocturna, con lo cual es de esperar sueños que nos descubran nuestro sentir profundo respecto a lo que ocurre en nuestro entorno.

Ü síntesis: el retorno chicoyei tochtli ‘ocho conejo’ es un ciclo día noche en el cual nos ocurren cosas inesperadas, pero que nos permiten fecundar las ideas de quienes nos rodean para ser expresadas.

Novena Casa: chiconahui atl ‘nueve agua’
Inicio: 00:43 del miércoles 20 de marzo de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ nos ofrece la identidad diurna de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra pertenencia colectiva, lo cual nos hace solidarizarnos con quienes conviven con nosotros en este ciclo día noche, también nos trae la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace propiciar que los demás expresen sus ideas. El ave presente es chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’, que nos hace sentir autoexigencia de comportamiento ético estricto, deseos de esfuerzo personal, en busca de merecimiento de armonía.

ð El retorno atl ‘agua’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia entre luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia manifestado como pertenencia colectiva, lo que nos autoexige siempre hablar con la verdad. Es rumbo femenino, por lo cual nos manifestamos receptivos, atentos a cualquier solicitud de quienes nos rodean. Por ser atl ‘agua’, nos mostramos muy adaptables, muy dispuestos a llevarnos los errores de los demás, así como el agua de nuestra orina se lleva las toxinas que filtraron nuestros riñones. Por también ser Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, somos como el calor que permite que en nuestro entorno se fortalezcan las ideas que ya germinaron en nuestro semejantes.

ð La dualidad chiconahui atl ‘nueve agua’ nos genera sentimientos de lealtad, de solidaridad con nuestros semejantes, lo cual se manifiesta en ellos como confianza para expresar pensamientos ocultos, somos muy adaptables a quienes nos rodean. En esta novena «casa» tenemos la identidad interna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, esto nos hace propiciar lo vivo, nutrir a quienes nos rodean, para que puedan expresarse y así colaborar con nosotros.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chiconahui atl ‘nueve agua’ nos volvemos solidarios, leales con quienes conviven con nosotros, nos esforzamos por servir a nuestros semejantes.

Decima Casa: mahtlactli itzcuintli ‘diez perro’
Inicio: 00:43 del jueves 21 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ tiene únicamente compañero diurno, que es Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, corresponde a la osa menor, que pierde una estrella en alguna época del año, esto propicia nuestro comprtamiento apegado a la ética de manera estricta. El ave presente es tecolotl ‘buho’.

ð El retorno itzcuintli ‘perro’ nos llega con el mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘ennegrecido’, del color blanco como nieve, rumbo en que se manifiesta Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio que nos hace asumir nuestra conciencia ética, por lo que este día nuestro comportamiento se hace apegado a lo ético, siempre protegiendo lo vivo. Es rumbo masculino, por lo que somos emprendedores, ayudadores. Por ser itzcuintli ‘perro’ nos mostramos amigables, dispuestos a hacer favores a los demás. Por también ser Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘señora entre difunto’, tenemos cerca a nuestros difuntos, lo cual suele manifestarse en forma de sueños reveladores de soluciones a problemas cotidianos. Asimismo sentimos la necesidad de proteger aquello que manifiesta armonía entre lo masculino y lo femenino.

ð La dualidad mahtlactli itzcuintli ‘diez perro’ nos trae identidad ética, sentimos necesidad expresar a nuestros amigos la lealtad sustentada por nuestro deseo de proteger lo vivo, proteger lo cierto, proteger lo ajeno, proteger lo débil y proteger lo armonioso. Esta décima «casa» nos trae la identidad nocturna de Huehueteötl ‘pupila antigua’, el fuego, lo cual nos hace protectores de lo que se inicia.

Ü síntesis: el retorno mahtlactli itzcuintli ‘diez perro’ nos hace sentir la necesidad de actuar con estricto apego a lo ético en todo lo que tiene que ver con nuestros amigos.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze ozomahtli ‘once mona’
Inicio: 00:43 del viernes 22 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ tiene como identidad diurna a Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, las tres estrellas que forman el palo horizontal del mamalhuaztli ‘intrumento de hacer fuego’, que corresponde al cinturón de la constelación de Orión en el pensar europeo, esto nos hace protectores durante la noche, cuando recibimos la energía de estas estrellas. El ave es el alotl ‘guacamaya roja’.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ nos llega del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de nuestro arquetipo Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, que nos incita a buscar el placer, que nos hace madurar nuestra nupcialidad, eso que nos hace aptos para contraer nupcias, a proteger lo débil en todo momento. Este día es femenino, por el rumbo, lo cual nos hace ser receptivos, acogedores de las propuestas de otros. Por ser ozomahtli ‘mona’, en este día somos alegres, amigable, sensuales. Por también ser Xöchipilli ‘hijo florido’ y Zenteötl ‘fuerza armonizante unificante’, manifestamos una actitud muy propicia para unir todo de manera hermosa.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze ozomahtli ‘once mona’ nos hace comportarnos de manera informal, aunque siempre buscando la protección de lo que está en nuestro entorno. En esta undécima «casa» asumimos la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, una manifestación de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra autoexigencia ética, por lo cual nos nace cortar con aquellos comportamientos nuestros que nos desvían de nuestra autocorrección ética.

Ü síntesis: En este ilhuitl ‘retorno’ nos nace ser protectores, cortando de nuestro comportamiento aquello que nos impide gozar de la vida protegiendo a quienes conviven con nosotros.

Decimosegunda Casa: mahtlactlihuan ome malinalli ‘doce esparto’
Inicio: 00:43 del sábado 23 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ llega con la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, Venus como lucero de la mañana, lo cual nos hace adelantarnos a los acontecimientos, percibimos las cosas antes de que se presenten completamente. No hay compañero nocturno. El ave presente es Quetzaltototl ‘pajaro precioso’, el quetzal, un ave que no tolera el cautiverio, por lo cual somos muy dados a ejercer nuestro libre albedrío.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color azul, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo que nos permite actuar oportunamente para lograr eso que deseamos, al mismo tiempo que protegemos lo ajeno. Es un día de rumbo masculino, lo cual nos hace ser activos, emprendedores. Por ser malinalli ‘esparto’, somos dados a cambiar nuestra palabra, a cambiar de pensamiento. Al también ser Pahtecatl ‘de entre planta sanadora’ manifestamos una inspiración de sanación para quienes conviven con nosotros en este retorno día noche.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome malinalli ‘doce esparto’ nos hace ver oportunamente los cambios que necesitamos hacer, a fin de sanar lo que está mal. Esta duodécima «casa» asumimos la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite influir en los demás para que descubran el colorido de su entorno.

Ü síntesis: en este retorno nos adelantamos a los acontecimientos al percibir aquello que hay que cambiar, aquello que hay que corregir para disfrutar trabajando para la abundancia.

Decimotercera Casa: mahtlactlihuan yei acatl ‘trece cañavera’
Inicio: 00:43 del domingo 24 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ tiene sólo identidad diurna, que es Zitlalin icue ‘estrella su falda’, que es la fuerza femenina de las estrellas que forman el universo, esto nos inspira una gran fuerza engendradora para nuestros proyectos. El ave presente es toznenetl, que los españoles llamaron “loro pequeño”, y que en el Códice Borbónico aparece de color amarillo.

ð El retorno acatl ‘cañavera’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, el rumbo del color cozauhqui ‘amarillo’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia que nos hace sentir la necesidad de pertenencia colectiva, expresar la verdad de nuestra palabra. Es día es de rumbo femenino, lo que nos hace receptivos ante los demás. Por ser acatl ‘cañavera’ manifestamos una gran necesidad de descubrir cómo son las cosas, de investigar aquello que desconocemos. Por también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su resplandor’ necesitamos actuar de acuerdo a nuestras convicciones éticas más fuertes.

ð La dualidad mahtlactlihuan yei acatl ‘trece cañavera’ nos da fuerza femenina, una gran receptividad, para descubrir todo aquello que nos interesa descubrir. Esta última «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, con lo cual nos volvemos inspiradores de unidad.

Ü síntesis: Este retorno nos hace asumir la fuerza femenina del universo para descubrir todo aquello que nos hace asumir la lealtad que unifica a través de nuestro comportamiento apegado a la ética.

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Nemontemi

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Nemontemi ‘se vive para completar completamente’
Inicio: 18:43 del miércoles 6 de marzo de 2013. Fin: 00:43 del martes 12 de marzo de 2013.

La imagen que representan los nemontemi tiene cinco figuras iguales, la última de las cuales es mayor que las cuatro anteriores. Son cinco días que completan el año y que llevan una cuenta aparte, la cual completa un tonalpohualli, 260 días, al cabo de un xiuhmolpilli, 52 años. Son días para reflexionar sobre lo vivído durante el año y para reafirmar el compromiso de protección a lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso.

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Fiesta del Ze Calli Xihuitl

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Aquí puedes descargar toda la información del evento: INVITACIÓN

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Ze Tochtli Tonalpohualli

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ze tochtli ‘uno conejo’
Inicio: 18:43 del jueves 21 de febrero de 2013. Fin: 18:43 del miércoles 6 de marzo de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Tochtli Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 20)
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Inic cempohualtetl machiyotl ‘el vigésimo signo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el rumbo del sur, se dice que aporta buena energía natal. Las ilhuicapohtzitzintin ‘identidades celestes’ de esta trecena son Itztapaltotec ‘laja de obsidiana, nuestro protector’, una advocación de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestra «nupcialidad», manifestación madura de nuestro instinto de placer, y Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector del año’, representante del fuego. Según afirma Sahagún, los que nacen en este signo serán granjeros, trabajadores, ricos, ahorradores y abundantes en todos los mantenimientos; que miran las cosas de adelante, por lo cual atesoran para sus hijos. Si son agricultores, son muy diligentes para arar la tierra y sembrar todo tipo de semillas, por lo que recolectan abundantes cosechas. Aprovechan no únicamente el producto sino también los redrojos. La presencia de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ en este último trecenario nos anuncia que el tiempo es circular, tal como aparece en la Huei cuauhxiccalli ‘gran jícara del sol, su representante’, en el círculo de los veinte ilhuitl ‘retorno día noche’. Así es, por esto se está anunciando el inicio de la cuenta, es decir, empieza el primer trecenario. Esto se refuerza por la presencia de Itztapaltotec ‘laja de obsidiana, nuestro protector’ que nos hace disfrutar sensorialmente al mismo tiempo que nos anuncia un corte con cuchillo de obsidiana. Durante las trece «casas» de este trecenario somos muy dados a mirar al futuro, a ser previsores en cuanto a la seguridad económica, somos muy ahorradores. Esto nos hace ser muy diligentes en nuestro trabajo profesional, lo cual nos hace ser muy cuidadosos con todos los detalles, no únicamente con los asuntos importantes.

Primera Casa: ze tochtli ‘uno conejo’
Inicio: 18:43 del jueves 21 de febrero de 2013.

ð El numeral ze ‘uno’ llega siempre con fuerza protectora del fuego, como identidad diurna nos hace Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el gran fuego que se manifestó hace 9,000 millones de años, con el huel chicahuac cueponcayotl ‘bien fuerte brotamiento’, generalmente conocido con la locución inglesa big bang ‘gran tronido’, cuando empezó a vivir el universo, como identidad nocturna nos llega Huehueteötl ‘pupila antigua’, que también nos refiere al origen del universo, tal como se representa en la circunferencia exterior de la huei cuauhxicalli ‘gran jícara del águila’, la gran piedra erróneamente llamada Calendario Azteca. Esto nos llena de fuego interno, de deseos de arrancar proyectos importantes para nosotros. El ave presente es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del xoxouhqui ‘azul cielo’, el rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra «voluntad logradora», la fuerza interior que nos permite manejar el tiempo con tal precisión que nos lleva a lograr todo aquello que nos proponemos, ya que es manifestación de nuestro instinto de tiempo, de nuestra identidad «yo mente». Es rumbo masculino, lo cual nos hace emprendedores, actuantes. Al ser un retorno tochtli ‘conejo’, pueden ocurrir muchas cosas sorprendentes, inesperadas, aún insospechadas, también nos nacen deseos de difrutar de lo placentero, de degustar bebidas exaltantes de la alegría, activadoras de nuestro pensar, el cual se muestra creativo, activo, fecundo, en fin, manifiestamos una gran imaginación. Por ser al mismo tiempo Meyahuel ‘manantial sagrado’ somos inspiradores de esta misma imaginación en quienes conviven con nosotros en este ciclo día noche.

ð La dualidad ze tochtli ‘uno conejo’ nos llena de fuego creador, de alegría, de entusiasmo para iniciar acciones cuya realización nos llena de placer, nos inspira ideas agradables, es decir, es un retorno día noche que nos hace disfrutar grandemente. En esta primera «casa» esta presente Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, como identidad nocturna, lo cual nos refuerza nuestra atención hacia nuestro patrimonio, especialmente el que recibimos como legado de nuestros difuntos, esto incluye a nuestro patrimonio cultural anahuaca.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ ze tochtli ‘uno conejo’ nos llenamos de fuerza iniciante, de entusiasmo por echar a andar proyectos que tienen que ver con nuestra alimentación.

Segunda Casa: ome atl ‘dos agua’
Inicio: 18:43 del viernes 22 de febrero de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ nos trae como identidad diurna a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, la tierra como fuerza cósmica, lo cual nos da una gran fuerza interna, misma que los demás perciben como protección y confianza en ellos mismos. Como identidad nocturna somos Itztli ‘obsidiana’, que es una advocación de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra identidad ética. Ambos nos hacen fuertes al cortar de nuestro comportamiento todo aquello que no corresponde a nuestros principios éticos, todo lo que nos quita congruencia con nuestras convicciones. Como ave está presente quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno atl ‘agua’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, el rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad genómica, nuestro «yo género», que se manifiesta en nosotros como un fuerte sentimiento de pertenencia. Es rumbo femenino, por lo cual somos muy dados a acoger como propias las aportaciones de otros. Al ser atl ‘agua’, nos mostramos muy adaptables, muy pacientes, muy persistentes. Por también ser Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, somos muy dados a iniciar asuntos que tienen que ver con la vida, con la protección de lo vivo.

ð La dualidad ome atl ‘dos agua’ nos hace protectores de lo vivo, especialmente desechando de nuestro comportamiento aquello que no está de acuerdo con la ética, con nuestras convicciones. En esta segunda «casa» nos toca ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, como identidad nocturna, por lo cual es posible que ocurran sueños reveladores de automejora de nuestra ética, renovadora de nuestro comportamiento, como el agua de los ríos que se autopurifica al correr.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ ome atl ‘dos agua’ sentimos la fuerza de la tierra para autorrenovarnos éticamente, para proteger a quienes nos rodean fortaleciendo sus principios éticos.

Tercera Casa: yei itzcuintli ‘tres perro’
Inicio: 18:43 del sábado 23 de febrero de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ nos hace asumir la identidad diurna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que se hace pura en las cavernas de las montañas y brota de los manantiales para correr hacia el mar, autopurificándose en el camino, esta identidad se manifiesta en nosotros como una necesidad interna de renovarnos éticamente, de desechar lo que no es congruente con nuestras convicciones. La identidad interna que asumimos cuando llega este numeral es Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, que nos hace ver el colorido de nuestro entorno, por lo cual irradiamos hacia los demás inspiración para que descubran la belleza de su entorno. Como ave llega cuixin ‘milano’.

ð El retorno itzcuintli ‘perro’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, el rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio convertido en «vitalidad», que protege nuestra identidad «yo cuerpo» a través de un comportamiento apegado a principios éticos. Es rumbo masculino, por lo cual nos mostramos emprendedores, activos. Al ser itzcuintli ‘perro’ nos comportamos de manera amistosa con quienes conviven con nosotros en este tiempo, somos muy dados a hacer favores a quienes nos los piden o aun a quienes, sin pedirnoslo, están en situación de necesidad de ayuda. Por ser Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘señora de entre difunto’ somos muy dados a protegen el patrimonio que heredamos de nuestros difuntos, especialmente el cultural que nos legaron los anahuacas del «quinto sol» tolteca.

ð La dualidad yei itzcuintli ‘tres perro’ nos renueva internamente, nos fortalece éticamente, lo cual se manifiesta en los demás como inspiración para descubrir la belleza de su entorno, en especial el colorido del patrimonio cultural que nos legaron nuestros difuntos. En esta tercera «casa» nos llega la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos hace sentir deseo de renovar nuestro patrimonio cultural para que nos sirva nuevamente, para que nos nutra como nutrió a nuestros antepasados.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ yei itzcuintli ‘tres perro’ nos autorrenovamos y nos mostramos muy amistosos y serviciales, buscando la renovación de nuestra herencia cultural.

Cuarta Casa: nahui ozomahtli ‘cuatro mona’
Inicio: 18:43 del domingo 24 de febrero de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ trae como identidad diurna a Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, lo cual nos hace protectores de lo que nos rodea, como identidad nocturna nos llega Zenteötl ‘fuerza armonizante que une’, lo cual nos hace influir en los demás para propiciar la unidad, para fortalecer el sentimiento de pertenencia colectiva. Como ave se presenta zolin ‘codorniz’.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación de nuestro instinto de placer que, al ya haber madurado, nos hace sentir una fuerte atracción hacia el sexo complementario, surgida ésta de nuestra «nupcialidad», misma que nos impele a comprometernos de por vida con una sola pareja. Al ser ozomahtli ‘mona’, nos sentimos a gusto, con deseos de jugar, de hacer travesuras, de divertirnos. Como también somos Xoxhipilli ‘hijo florido’ todo lo embellecemos con elegancia, con armonía.

ð La dualidad nahui ozomahtli ‘cuatro mona’ nos hace ser alegres, juguetones, pero siempre de manera hermosa, protegiendo a quienes conviven con nosotros en este ciclo día noche, esto imbuye en ellos el sentimiento de pertenencia colectiva que unifica, que resuelve los conflictos para una mayor solidaridad. Esta cuarta «casa» nos llega para asumir como identidad nocturna a Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos puede traer sueños reveladores de nuestro sentir profundo respecto a algún asunto que nos ande preocupando.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ nahui ozomahtli ‘cuatro mona’ nos hace ser agradables, un tanto despreocupados, pero siempre inspirando en los demás un sentimiento de unidad, de armonía.

Quinta Casa: macuilli malinalli ‘cinco esparto’
Inicio: 18:43 del lunes 25 de febrero de 2013.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ nos hace asumir la identidad diurna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos imbuye de un gran deseo de renovar cosas ya inútiles, de renovarnos éticamente, desprendiéndonos de comportamientos que no se enmarcan en nuestras convicciones más fuertes. Como identidad interna asumimos la de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos inspira para proteger nuestro patrimonio, el que heredamos, tanto material cuanto cultural. El ave presente es cacalotl ‘cuervo’, según tradujeron los “frailes” invasores.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, el rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, sustentada por nuestro instinto de tiempo, mismo que cuando madura se convierte en nuestra «impetridad», eso que nos da la habilidad de lograr todo aquello que nos proponemos. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser impetuosos, activos, buscadores de acción. Al ser malinalli ‘esparto’, sentimos deseos de cambiar, de renovarnos, lo cual nos puede llevar a no cumplir nuestra palabra, a dejar nuestras promesas en el aire. Por ser también Pahtecatl ‘de entre planta sanadora’, ejercemos una influencia benéfica, curativa en quienes conviven con nosotros en este ilhuitl ‘retorno día noche’.

ð La dualidad macuilli malinalli ‘cinco esparto’ nos hace renovadores en grado sumo, todo nos parece que debe mejorarse, encontramos fallas en nuestro comportamiento, mismas que superamos, al mismo tiempo, sin agresión, influimos en los demás para que cada quien haga lo propio, para que “se cure” éticamente, para que sane. En esta quinta «casa» nos asumimos internamente como Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace influir positivamente en los demás para que expresen aquello que los hace sentir incómodos, aquellos comportamientos que ya deben ser abandonados, para crecer internamente.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nos imbuimos de un sentimiento de protección de nuestro patrimonio ancestral, nuestra cultura propia, en consecuencia, nos apegamos a la ética, a la superación de fallas.

Sexta Casa: chicoaze acatl ‘seis cañavera’
Inicio: 18:43 del martes 26 de febrero de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ trae como identidad diurna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace proteger aquello que heredamos, eso que forma nuestro patrimonio, es por esto que sentimos deseos de acercarnos a nuestro patrimonio cultural autóctono, a la herencia que nos llegó de los antiguos anahuacas. También asumimos la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace superar fallas mientras desarrollamos nuestras actividades cotidianas, lo mismo que el agua de los ríos, que se autopurifica mientras fluye hacia el mar. El ave presente es itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno acatl ‘cañavera’ llega del tlahuilcopa ‘hacia entre la luz’, el oriente, el rumbo de color cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, la manifestación de nuestro instinto de pervivencia en forma de sentimiento de pertenencia colectiva, nuestra «gemelidad», el lugar originador de impulsos amistosos. Por ser acatl ‘cañavera’, manifestamos un espíritu de investiagación, de esclarecimiento de todo aquello que nos intriga, de lo que nos inquieta. Al también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nos invade un fuerte sentimiento de comportarnos con apego a la ética.

ð La dualidad chicoaze acatl ‘seis carrizo’ nos trae una identidad protectora de nuestro patrimonio familiar y nacional, de renovarnos internamente para hacernos merecedores de recibir este patrimonio, nos interesa investigar acuciosamente cualquier falla ética que nos aleje de pertencecer a nuestra herencia cultural. Esta sexta «casa» nos inspira para asumir la identidad nocturna de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el fuego originador de vida, lo cual nos peude hacer tener sueños reveladores en cuanto a protección de nuestro patrimonio, cultural o familiar.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ chicoaze acatl ‘seis cañavera’ nos imbuye de un sentimiento de protección de nuestro patrimonio, de renovarnos éticamente, de descubrir nuestras fallas, para superarlas.

Séptima Casa: chicome ozelotl ‘siete ocelote’
Inicio: 18:43 del miércoles 27 de febrero de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace ser un centro originador se impulsos de pertenencia colectiva, mismos que inspiran a cada quien a acercarse a sus semejantes. También somos Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, como identidad nocturna’, lo cual puede originarnos sueños reveladores para mejorarnos éticamente, para desprendernos de comportamientos erróneos que nos alejan de los demás. Como volante está presente tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Yayauhqui Tezcatl Ipoca ‘negruzco del espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación adulta de nuestro instinto de espacio, nuestra identidad «yo cuerpo», donde se aloja nuestra «vitalidad», lo que nos hace actuar a manera de proteger nuestro vivir, es decir, donde se alojan nuestras convicciones éticas más profundas. Por ser ozelotl ‘ocelote’, nos comportaomos de manera cautelosa, acercándonos a nuestro objetivo sin mostrar abiertamente nuestras intenciones. Por también ser Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, se refuerza el sentimiento de renovación ética, de superación de comportamientos erróneos que nos hacen alejarnos de los demás.

ð La dualidad chicome ozelotl ‘siete ocelote’ nos inspira fuertes sentimientos de renovación interior, a fin de propiciar todo aquello que nos unifique con nuestros semejantes, aunque esto sea nuestro interés, nos mostramos cautelosos en nuestro actuar. Esta séptima «casa» nos trae como identidad nocturna a Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos trae la fuerza para cortar de tajo aquellos comportamientos indeseados.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ chicome ozelotl ‘siete ocelote’ nos hace renovarnos éticamente, cortamos aquellos comportamientos y sentimientos que nos alejan de nuestros seres queridos.

Octava Casa: chicoyei cuauhtli ‘ocho águila’
Inicio: 18:43 del jueves 28 de febrero de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ trae como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser inspiradores de los demás para que expresen su sentir con palabras, para que germinen sus ideas. También somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, como identidad nocturna, lo cual nos hace sentir deseos de descubrir nuestro sentir profundo respecto a los asuntos en curso, para asumir una posición firme y actuar en consecuencia. Como ave está presente itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, el símbolo naciona de México y de Anáhuac.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujeres’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación de nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», misma que al madurar se manifiesta como nuestra «nupcialidad», de donde surgen fuertes impulsos para mantener una relación permanente con alguien de sexo complementario, al mismo tiempo que nos inspira permanentemente proteger a quienes son más jóvenes que nosotros. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos obsequiosos, gustosos acogedores de las ideas de los demás. Por ser cuauhtli ‘águila’ sentimos inclinación a volar alto, para desde allí observar aquello que nos está acongojando, y de esta manera encontrar solución a problemas agobiantes. También somos Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, esto nos hace buscar el placer sexual, pero de manera protectora para nuestra pareja y para nosotros mismos.

ð La dualidad chicoyei cuauhtli ‘ocho águila’ nos trae una identidad muy fuerte para renovarnos visualizando nuestros problemas, esto como consecuencia de descubrir nuestro sentir profundo, lo cual nos hace actuar de manera convencida, disfrutando nuestro actuar. En esta octava «casa» asumimos como identidad nocturna a Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite inspirar a quienes nos rodean para descubrir la belleza del colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ chicoyei cuautli ‘ocho águila’ nos hace audaces para ver nuestros problemas desde una perspectiva de altura, disfrutando la acción de solucionarlos.

Novena Casa: chiconahui cozcacuauhtli ‘nueve quebrantahuesos’
Inicio: 18:43 del viernes 1 de marzo de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ trae como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad colectiva, lo que nos une a nuestros congeneres, lo cual nos inspira un fuerte sentimiento de pertenencia que compartimos con los demás. Como identidad nocturna está presente Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser propiciadores de que los demás expresen sus sentimientos y pensamientos. Como ave está presente chalchiuhtotolin ‘totol precioso’.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, expresión adulta de nuestro instinto de tiempo, de nuestra identidad «yo mente». Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, hacedores. Al ser cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’, nos interesa descubrir la esencia de las cosas, para hacerla nuestra, de la misma forma en que esta ave rompe los huesos para comer su médula. Al también ser Itzpapalotl ‘mariposa obsidiana’, la constelación que los europeos llaman Orión, somos inspiradores nocturnos de los demás, para que actúen éticamente.

ð La dualidad chiconahui cozcacuauhtli ‘nueve quebrantahuesos’ nos inspira para la solidaridad con los demás, para juntos descubrir la esencia de lo que nos une, para infundir en otros el sentimiento de apego a lo ético. En esta novena «casa» nos hacemos Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual refuerza nuestra acción unificante.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ chiconahui cozcacuauhtli ‘nueve quebrantahuesos’ nos imbuimos de fuerza unificadora, somos inspiradores de unidad esencial.

Décima Casa: mahtlactli olin ‘diez movida’
Inicio: 18:43 del sábado 2 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ trae como identidad diurna a Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, la constelación llamada Osa Menor por los europeos, esto nos hace asumir un comportamiento apegado a la ética. No nos llega identidad nocturna. Como ave está presente tecolotl ‘buho’.

ð El retorno olin ‘movida’ es del tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, el rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, manifestación adulta de nuestro instinto de pervivencia, lo cual nos hace ser un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva, mismo que compartimos con quienes nos rodean, por lo cual la convivencia se hace creativa para generar bienestar común. Por ser un rumbo femenino nos nace ser acogedores de las propuestas ajenas, de responder solidariamente. Por ser olin ‘movida’, nos nace ser activos, cumplidos con nuestra tarea diaria. Por también ser Xolotl ‘acompañante’ asumimos una actitud de compañerismo, de ayuda para las tareas de otros.

ð La dualidad mahtlactli olin ‘diez movida’ nos hace sentir necesidad de comportarnos éticamente, de solidarizarnos con los demás, de ayudar en las tareas de otros. En esta décima «casa» asumimos la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace protectores de nuestro patrimonio.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nos llega una identidad muy solidaria con nuestros semejantes, somos muy activos, muy colaboradores de las tareas de otros, muy compañeros.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze tecpatl ‘once pedernal’
Inicio: 18:43 del domingo 3 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ llega con la identidad externa de Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, nombre nahua de las tres estrellas del cinturón de la constelación que los europeos llaman Orión, lo cual nos hace protectores durante la noche. No nos llega identidad nocturna. El ave presente es el alotl ‘guacamaya’.

ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ es del rumbo mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestro «yo cuerpo», de nuestro instinto de espacio, lo cual fortalece nuestra salud y nos inspira para proteger lo vivo. Es rumbo masculino, por lo tanto somos activos, emprendedores. Por ser tecpatl ‘pedernal’, en este retorno día noche se nos despierta la imaginación, nos bullen las ideas, somos muy analíticos, observadores. Por también ser chachiuhtotolin ‘totola preciosa’, en este retorno somos dados al autosacrficio, al trabajo esforzado.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze tecpatl ‘once pedernal’ nos hace ser observadores, caviladores, especialmente en la noche, por lo cual no es de extrañar que nos despertemos a la mitad del sueño para reflexionar sobre asuntos que nos preocupan. Esta undécima «casa» nos trae como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace autopurificarnos, tal como hace el agua mientras corre río abajo.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ mahtlactlihuan ze tecpatl ‘once pedernal’ nos trae una personalidad reflexiva, observadora, caviladora sobre los asuntos que nos importan.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome quiyahuitl ‘doce lluvia’
Inicio: 18:43 del lunes 4 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ nos hace asumir la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector del alba’, el planeta Venus en su fase de lucero de la mañana, lo cual nos hace ver anticipadamente los acontecimientos. No se presenta identidad nocturna. El ave presente es quetzaltototl ‘pájaro verde azul’, llamado quetzal, ave que no soporta vivir en cautiverio.

ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ es del rumbo zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, ya maduro, se convierte en nuestra «nupcialidad», eso que nos impele a vivir en pareja de manera permanente con alguien de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos complacientes, accesibles a las solicitudes de los demás. Por ser quiyahuitl ‘lluvia’, en este retorno día noche somos muy imaginativos, también somos cambiantes de carácter, somos apacibles pero también irascibles. Por también ser Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, somos protectores, cálidos.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome quiyahuitl ‘doce lluvia’ mostramos una gran actividad mental, generada por un adelantamiento a los acontecimientos. En esta doceava «casa» nos llega la identidad interna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos hace ser renovadores de todo aquello que ya no nos satisface éticamente.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ sentimos los acontecimientos antes de ocurrir, lo cual nos despierta una gran imaginación, con la cual protegemos a los demás, ayudando a la renovación ética.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei xöchitl ‘trece flor’
Inicio: 18:43 del martes 5 de marzo de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ trae la identidad diurna de Zitlalin icue ‘estrella su falda’, la fuerza armonizante del universo, lo cual nos hace engendradores de grandes proyectos. No se presenta identidad nocturna. El ave presente es toznenetl ‘loro amarillo’.

ð El retorno xöchitl ‘flor’ proviene del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, manifestación de nuestro instinto de tiempo, lo cual nos hace manejar oportunamente el tiempo para lograr todo lo que nos proponemos, nos inspira para soñar con detalle aquello que deseamos lograr, con lo cual contribuimos a hacerlo realidad. Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, activos en los asuntos a nuestro cargo. Por ser xöchitl ‘flor’, nos interesa concluir hermosamente aquello en lo que estamos ocupados. Al también ser Xöchiquetzalli ‘preciosidad florida’, nos interesa todo lo bello, todo lo hermoso de nuestro entorno.

ð La dualidad mahtlactlinhuan yei xöchitl ‘trece flor’ nos da la fuerza femenina del universo para concluir hermosamente aquello que estamos en proceso de concluir. Esta trecena «casa» nos trae la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar nuestro sentir profundo respecto a los asuntos en curso, para actuar en consecuencia.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ nos da mucha fuerza, que proviene del universo y de nuestro ser interno, para concluir hermosamente aquello que nos ocupa.

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Ze Cuauhtli Tonalpohualli

2

ze cuauhtli ‘uno águila’,
Inicio: 18:43 del viernes 8 de febrero de 2013. Fin: 18:43 del jueves 21 de febrero de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Cuauhtli Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 19)
click en la imagen para ampliarla

El caxtoltetl ihuan nahui machiyotl ‘decimonono signo’ es del rumbo zihuahtlanpa ‘hacia entre mujeres’, dice Sahagún que no es buena su energía natal. Las identidades diurnas que asumimos en este trecenario son Xöchiquetzalli ‘preciosidad florida’ y Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’. En la antigua Anáhuac, durante el Quinto Sol tollteca, según afirma Sahagún, se decía que los hombres que nacen en este signo serán valientes, esforzados, atrevidos, desvergonzados, descomedidos, fanfarrones, presuntuosos. De las mujeres se decía que serán también atrevidas, desvergonzadas, deshonestas, deslenguadas. En esta trecena aparecían sobre la tierra las tepitoton zihuateteoh ‘pequeños difuntos femeninos’, provocando enfermedades en los niños. Las referencias sobre este signo provenientes de nuestro Quintos Sol están contaminadas por los frailes invasores, quienes borraron en sus escritos todo aquello que se refería a Xipeh Totec ‘dueño de sexo nuestro protector’. El terror pánico que los católicos manifiestan por lo que llaman pecado original, que no es otra cosa que el acto sexual que realizaron los personajes llamados Adán y Eva. El afán de hacer desparecer todo signo sexual hizo a los frailes eliminar de nuestra historia autóctona todo aquello que les recordaba que todos les seres humanos somos poseedores de sexo, y que gracias a esta carácteristica se conserva nuestra especie. La figura central de este signo que aparece en el códice Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado, lector seguidor del camino del colibrí’ son Xöchiquetzalli ‘preciosidad florida’, femenina, y Tezcatlipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’. Este último como un cuadrúpedo con manchas de diferentes colores, resumiendo el proeceso de maduración humana. Esta imagen resume nuestro proceso de maduración sexual, lo que nos permite madurar nupciálicamente para comrometernos para toda la vida con una misma pareja y para proteger a quienes son más jóvenes que nosotros. Así, nos hacemos capaces de satisfacer nuestra necesidad imperiosa esencial: amar lo vivo, amar lo cierto, amar lo ajeno, amar lo débil y amar lo armonioso.

Primera Casa: ze cuauhtli ‘uno águila’
Inicio: 18:43 del viernes 8 de febrero de 2013.

ð El numeral ze ‘uno’ nos trae al fuego por partida doble, como identidad diurna nos llega Xiutecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ y como identidad nocturna nos hacemos Huehueteötl ‘pupila antigua’, esto nos hace iniciadores y protectores de lo vivo: el universo y la vida vegetal que se renueva, como ocurre con el follaje de los árboles que, al igual que la hierba del suelo, se renueva cada año. Como ave está presente el nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ perteneca al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación de nuestro instinto de placer, lo que nos hace asumir nuestro «yo eros», mismo que al madurar nos hace ser poseedores de «nupcialidad», la fuerza que nos hace contraer núpcias. Por ser cuauhtli ‘águila’, nos interesa la libertad, buscamos la perspectiva más elevada para desde allí analizar nuestros problemas cotidianos, en especial esos que nos están ahogando. También somos Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, con lo cual se refuerza nuestro instinto de placer, especialmente el sexual.

ð La dualidad ze cuauhtli ‘uno águila’ nos llena de energía iniciadora, lo cual muy bien puede ser sexual, nos interesa la libertad para evaluar nuestros problemas, para tomar conciencia de ellos desde una perspectiva elevada. En esta primera «casa» nos asumimos como Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, con lo cual se refuerza nuestra intención de inicio.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ ze cuauhtli ‘uno águila’ nos inspira para iniciar todo aquello que habrá de florecer, que habrá de terminar dándonos alimento, nuetrición.

Segunda Casa: ome cozcacuauhtli ‘dos quebrantahuesos’
Inicio: 18:43 del sábado 9 de febrero de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ nos ofrece la identidad diurna de Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, lo cual nos hace ser protectores de la verdad de nuestra palabra y de la verdad de la palabra de los demás, también nos trae la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, una advocación de nuestra conciencia ética, con la fuerza para cortar de tajo aquello que no coincide con nuestras convicciones más profundas. El ave presente es quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra «voluntad logradora», nuestro «yo mente», manifestación de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, por lo tanto, nos mostramos emprendedores, deseosos de acción. Por ser cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ nos interesa conocer a fondo aquello que nos llega en este retorno día noche, penetrar hasta la médula de los problemas, como hace esta ave con los huesos. Por también ser Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’ nos manifestamos interesados en la sabiduría del cosmos.

ð La dualidad ome cozcauauhtli ‘dos quebrantahuesos’ nos da la fuerza de nuestra palabra, que nos permite penetrar a fondo de la verdad, cortando todo aquello que lo impide. Esta segunda «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, nuestra fuerza ética, que nos hace cortar aquello que nos aleja de nuestras convicciones más profundas.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ ome cozcacuauhtli ‘dos quebrantahuesos’ nos llega con la fuerza de nuestras convicciones profundas para descubrir el fondo de los problemas y cortarlos de un tajo.

Tercera Casa: yei olin ‘tres movida’
Inicio: 18:43 del domingo 10 de febrero de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ llega con la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua de los ríos que se autopurifica mientras avanza horizontalmente, lo cual nos hace restaurar nuestra identidad ética mientras llevamos a cabo nuestro diario vivir, como identidad nocturna asumimos la de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, lo cual nos hace irradiar hacia los demás para que descubran el colorido de su entorno. Como ave está presente cuxin ‘milano’.

ð El retorno olin ‘movida’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia entre la luz’, el oriente, el rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad genómica, manifestación de nuestro instinto de pervivencia, eso que nos hace sentir pertenencia colectiva. Es rumbo femenino, por lo que actuamos de manera servicial y acomedida. Por ser olin ‘movida’, somos muy activos, buscando cumplir con nuestra tarea diaria. Por también ser Xolotl ‘acompañante’, somos muy dados a solidarizarnos con las tareas de los demás.

ð La dualidad yei olin ‘tres movida’ nos inspira el deseo de automejora que se convierte en irradiación para que los demás vean el colorido de su entorno y puedan cumplir con su tarea cotidiana, solidarizándose con los demás. En esta tercera «casa» asumimos la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, por lo cual se refuerza nuestra inflencia en quienes conviven con nosotros en este retorno día noche, para que descubran la belleza de colorido de su entorno y se llenen de entusiasmo.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ yei olin ‘tres movida’ es muy fuerte, nos llenamos de fuerza ética auto renovadora, que nos hace imbuir de belleza y descubrimiento en quienes nos rodean.

Cuarta Casa: nahui tecpatl ‘cuatro pedernal’
Inicio: 18:43 del lunes 11 de febrero de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ llega acompañado de la identidad diurna de Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos hace protectores de todo lo que nos rodea, como identidad nocturna nos hacemos Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace ser inspiradores de unidad. El ave que acompaña a este numeral es zolin ‘codorniz’.

ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color negro, el rumbo del color blanco, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestra identidad «yo cuerpo», de nuestro instinto de espacio. Es rumbo masculino, por lo cual somos emprendedores, activos. Por ser tecpatl ‘pedernal’ en este ciclo día noche las ideas nos brotan como chispas al chocar dos pedernales, el resultado es el fuego, que significa inicio de asuntos importantes. Por ser también Chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’, nos nace el autosacrificio, el esfuerzo más allá de nuestras fuerzas, para ofrendarnos a los demás.

ð La dualidad nahui tecpatl ‘cuatro pedernal’ nos inunda de protección, de sentimiento de unidad colectiva, de ideas de renovación, también de deseos de trabajar entregadamente para el bienestar colectivo. Es la cuarta «casa» del decimonoveno trecenario, ze cuauhtli ‘uno águila’, que tiene como acompañante a Xöchiquetzalli ‘preciosidad florida’, que es es una advocación de Tonacazihuatl ‘paridora de abundancia’, es decir, es quien propicia la abundancia de manera florida. Es decir, que antecede a la abundancia que nos da alimento. En esta cuarta «casa» nos llega la identidad nocturna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos da más fuerza para integrarnos con quienes nos rodean.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nahui tecpatl ‘cuatro pedernal’ nos llenamos de energía protectora, renovadora, unificante, todo lo necesario para iniciar proyectos importantes.

Quinta Casa: macuilli quiyahuitl ‘cinco lluvia’
Inicio: 18:43 del martes 12 de febrero de 2013.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ llega con la identidad diurna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos da el valor de enfrentar nuestros errores, nuestras fallas de comportamiento, para reconocer nuestras equivocaciones con los demás, para renovarnos éticamente, para recuperar la confianza de nuestros congéneres, llega también con la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, con lo que nos inundamos de deseo de proteger el legado de quienes nos antecedieron. El ave presente es cacalotl ave que los españoles llamaron cuervo.

ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», que madura para convertirse en nuestra nupcialidad, esa fuerza que nos impele a unirnos de por vida con alguien del sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, que notamos por sentir deseo de colaborar con nuestros semejantes, de ser complacientes con ellos. Por ser quiyahuitl ‘lluvia’ somos inspiradores de los demás para que expresen sus ideas con palabras, somos da carácter cambiante, del buen humor al enojo. Por también ser Tonatiuh ‘va calentando’, el sol, somos protectores de nuestro entorno, irradiamos energía a quienes conviven con nosotros.

ð La dualidad macuilli quiyahuitl ‘cinco lluvia’ nos infunde de espíritu de renovación, de protección de nuestro patrimonio ancestral, el que nos legaron los anahuacas del «quinto sol», nos mostramos inspirantes de la palabra de quienes nos rodean. La «casa» número cinco nos trae la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, que refuerza nuestro deseo de protección para nuestra herencia ancestral.

Ü síntesis: En este ilhuitl ‘retorno’ nos hacemos protectores de nuestra herencia cultural renovándonos éticamente, inspirando en los demás el deseo de expresar sus pensamientos.

Sexta Casa: chicoaze xöchitl ‘seis flor’
Inicio: 18:43 del miércoles 13 de febrero de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ llega con la identidad diurna de Mictlatecuihtli ‘protector de entre difunto’, que nos acerca al patrimonio de nuestros difuntos, para estudiarlo, para conocerlo, nos llega con la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que brota pura de las montañas y se desplaza horizontalmente, los arroyos y ríos, mientras renueva su pureza, esto nos hace auto renovarnos mientras desarrollamos nuestras actividades diarias. El ave presente es itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno xöchitl ‘flor’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espinas’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul celeste’, el rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, nuestra identidad «yo mente», manifestación madura de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, por lo cual nos nace ser fogosos, activos, completadores. Por ser xöchitl ‘flor’, nos sentimos inspirados para concluir aquello que está en curso, especialmente aquello que tiene que ver con lo gráfico, con lo artístico. Por ser también Xöchiquetzalli ‘belleza florida’ somos dados a apreciar todo lo bello de nuestro entorno, de embellecer nuestro entorno.

ð La dualidad chicoaze xöchitl ‘seis flor’ nos aporta una identidad protectora de todo lo hermoso de nuestro patrimonio ancestral, de auto renovación de nuestros valores éticos, del deseo de culminar aquello que está en curso. Esta sexta «casa» llega con la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace renovarnos continuamente.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ chicoaze xöchitl ‘seis flor’ es un día inspirador de protección de nuestra herencia ancestral, de renovación de nuestra identidad ética.

Séptima Casa: chicome zipactli ‘siete caimana’
Inicio: 18:43 del jueves 14 de febrero de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como acompañante diurno a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace inspiradores de unidad con quienes nos rodean, como identidad nocturna nos llega Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, esto nos llena de deseo de renovación ética. El volante que está presente es tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno zipactli ‘iguana’ es del tlahuilcopa ‘hacia entre la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad genómica, nuestro «yo género», manifestación de nuestro instinto de pervivencia. Es rumbo femenino, lo que nos hace receptivos, acogedores de las ideas de otros para hacerlas nuestras. Por ser zipactli ‘iguana’ nos sentimos deseosos de iniciar, de emprender nuevos proyectos, con la fuerza que da la armonía. Por también ser Tonacatecuihtli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘paridora de abundancia’ nos llenamos de fuerza engendradora de aquello que será nuestro sustento.

ð La dualidad chicome zipactli ‘siete iguana’ nos infunde mucha fuerza para unirnos con quienes nos rodean, para reprocesar todo aquello de nuestro comportamiento que nos aleja de nuestros semejantes, todo aquello que nos limita la fuerza que se requiere para iniciar asuntos importantes. Esta séptima «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo que refuerza nuestro deseo de abandonar conductas degradantes para renovarnos en nuestro trato con los demás.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ chicome zipactli ‘siete iguana’ nos llenamos de brío, de espíritu de ronovación, deseosos de iniciar proyectos ya muy soñados.

Octava Casa: chicoyei ehecatl ‘ocho viento’
Inicio: 18:43 del viernes 15 de febrero de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ llega trayéndonos la identidad diurna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser inspiradores de los demás, con lo cual expresan confiadamente su pensar, nos llega también la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos llena de deseo de encontrarnos a nosotros mismos, con lo cual es posible que tengamos sueños reveladores de situaciones no claras aún. El acompañante volante es itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, emblema nacional de Anáhuac y de México.

ð El retorno ehecatl ‘viento’ llega del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del negro, rumbo del blanco, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, nuestra identidad «yo cuerpo», manifestación de nuestro instinto de espacio. Es rumbo masculino, lo que nos hace emprendedores, activos, impetuosos. Por ser ehecatl ‘viento’, somos muy dados a desplazarnos, siempre ayudando a los demás, como hace el viento con las nubes, para que lluevan donde deben, somos muy dados a hablar, a mostrar locuacidad. Por también ser Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’ somos muy solidarios con nuestros congéneres, nos mostramos muy amistosos.

ð La dualidad chicoyei ehecatl ‘ocho viento’ nos hace inspiradores de la palabra ajena, buscadores de nuestra identidad verdadera, de nuestro sentir profundo. En esta octava «casa» nos hacemos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, como identidad nocturna, con lo que se fortalece la posibilidad de tener sueños que nos resuelvan conflictos importantes.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ chicoyei ehecatl ‘ocho viento’ somos dados a inspirar a los demás pero también somos dados a buscar nuestra identidad verdadera, quizá, a través de sueños.

Novena Casa: chiconahui calli ‘nueve casa’
Inicio: 18:43 del sábado 16 de febrero de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ nos trae como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad genómica, lo cual nos hace solidarios de quienes nos rodean, como identidad nocturna nos llega Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo que nos hace inspiradores de los demás, para que puedan expresarse verbalmente, para que compartan su pensar. Como volante está presente Chalchiuhtotolin ‘guajolota preciosa’, lo que nos inspira para el autosacrificio.

ð El retorno calli ‘casa’ llega del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», que madura para hacernos aptos para contraer nupcias. Es rumbo femenino, lo cual nos hace ser receptivos de las propuestas de otros. Al ser calli ‘casa’, somos dados a permanecer en nuestra casa, a cuidar nuestro cuerpo, a arreglar nuestro hogar. Como también somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, nos surgen deseos de introspección, de reflexión, de meditación sobre nuestro sentir profundo acerca de los acontecimientos recientes.

ð La dualidad chiconahui calli ‘nueve casa’ nos llena de deseos de expresar con palabras nuestra solidaridad hacia quienes nos rodean, para inspirarles la confianza de expresar con palabras aquello que piensan, también sentimos deseos de permanecer en nuestro hogar, meditando sobre nuestro sentir profundo. Esta novena «casa» nos trae la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fcundante de la tierra’, lo que refuerza nuestra acción benéfica hacia otros.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chiconahui calli ‘nueve casa’ nos hace solidarios de los demás, inspiradores de la palabra de otros, somos dados a reflexionar para descubrir nuestro sentir profundo.

Décima Casa: mahtlactli cuetzpalli ‘diez lagarto’
Inicio: 18:43 del domingo 17 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ nos aporta como identidad diurna a Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, lo cual nos llena de deseos de comportarnos de manera congruente con nuestras convicciones éticas, lo cual nos hace sentirnos muy bien. No nos llega identidad nocturna con este numeral. El ave que acompaña es el tecolotl ‘buho’.

ð El retorno cuetzpalli ‘lagartijo’ llega del rumbo huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, el rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que al madurar se manifiesta como nuestra «voluntad logradora», esa poderosa fuerza que nos permite lograr todo lo que nuestro corazón se propone. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser emprendedores, realizadores, impetuosos. Por ser cuetzpalli ‘lagartijo’, todo se nos facilita, en especial aquello que tiene que ver con nuestra alimentación, en este ciclo día noche se activa nuestra sexualidad, especialmente la masculina. Al también ser Huehuecoyotl ‘coyote huehuetero’ nos inspiramos para disfrutar de la música, del canto.

ð La dualidad mahtlactli cuetzpalin ‘diez lagartijo’ nos trae un fuerte deseo de acción, siempre dentro de nuestros principios éticos más fuertes, la actividad tiene que ver con nuestro alimento y con deseos de diversión. Esta «casa» número diez nos impele a asumir como identidad nocturna de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el fuego iniciador de existencia, por esto nos imbuimos de deseo de comenzar proyectos que nuestro corazón ha forjado con entusiasmo.

Ü síntesis: En este ilhuitl ‘retorno’ mahtlactli cuetzpalli ‘diez lagartijo’ nos penetra el sentimiento de actuar de acuerdo a nuestra ética, ser activos al tiempo que disfrutamos.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze cohuatl ‘once serpiente’
Inicio: 18:43 del lunes 18 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ nos hace asumir la identidad diurna de Yohualtecuihtli ‘protector de la noche’, nombre de las tres estrellas del palo horizontal del mamalhuaztli ‘instrumento barrenador’, mismas que los europeos identifican como el cinturón de la constelación Orión, esto nos hace ser protectores de la noche, es decir, durante la noche. No nos llega identidad nocturna. El ave presente es alotl ‘guacamaya roja’.

ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ es del tlahuilizcopa ‘hacia la luz’, el oriente, el color cozauhqui ‘amarillo dorado’, como el sol, el rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestra identidad «yo género», misma que al madurar nos hace vivir un continuo sentimiento de pertenencia con nuestros congéneres. Es rumbo femenino, por lo cual nos invade el deseo de acoger con beneplácito cualquier solicitud que recibimos de alguien más. Por ser cohuatl ‘serpiente’ manifestamos cautela al actuar, no avanzamos directamente a nuestro objetivo, lo hacemos de manera indirecta, como culebreando. Al también ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, nos mostramos deseosos de renovarnos éticamente, tal como lo hace el agua de los ríos mientras corre hacia el mar.

ð La dualidad mahtlatlihuan ze cohuatl ‘once serpiente’ nos hace vivir protegiendo lo que ocurre en nuestro entorno, lo cual hacemos de manera cauta, sigilosa, propiciando la acción dentro de la ética. En esta onceava «casa» también nos llega como identidad nocturna Itztli ‘obsidiana’, con lo cual nuestra renovación ética nos lleva a cortar de tajo aquello que no está de acuerdo con nuestras convicciones.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nos llenamos de compromiso de acción apegada a la ética, nos mostramos muy cautos, aparentemente titubeantes, pero cortamos aquello que está fuera de la ética.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome miquiztli ‘doce muerte’
Inicio: 18:43 del martes 19 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlatlihuan ome ‘doce’ nos trae la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, el planeta Venus en su fase de lucero de la mañana, lo cual nos hace adelantarnos a los acontecimientos, percibimos los hechos antes de que ocurran. No llega identidad nocturna. El ave presente es quetzaltototl ‘pájaro precioso’, ave caracterizada por no aceptar vivir en cautiverio.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo». Es rumbo masculino, lo que nos hace actuar, emprender asuntos que nos interesan. Al ser miquiztli ‘muerte’, nos interesa reflexionar, abandonando asuntos que ya dejaron de ser de nuestro interés, cerrar ciclos que ya han sido completados. Por ser también Tecziztecatl ‘de entre caracoles’ y Metztli ‘luna’, se nos activa nuestra psiquis, dejándonos llevar por nuestras percepciones, especialmente cuando este ilhuitl ‘retorno día noche’ llega con luna llena.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome miquiztli ‘doce muerte’ es portadora de un sentimiento de reflexión, principalmente por percibir anticipadamente los acontecimientos, lo cual nos permite reflexionar sobre los asuntos en curso, cerrando el ciclo de aquello que no ofrece buenas perspectivas. Esta «casa» número doce llega trayéndonos la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite ver el colorido de nuestro entorno, de los nuevos proyectos que buyen en nuestro corazón.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ nos hace ver adelantadamente el desenlace de aquellos asuntos en los que estamos involucrados, con esto evaluamos su conveniencia, cerrando los ciclos ya completados.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei mazatl ‘trece venada’
Inicio: 18:43 del miércoles 20 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ tiene únicamente identidad diurna que es Zitlalin icue ‘estrella su falda’, que es la fuerza femenina del universo, lo cual nos hace ser engendradores. No existe identidad nocturna. El ave presente es toznenetl ‘loro amarillo’.

ð El retorno mazatl ‘venada’ llega del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestra identidad «yo eros», misma que al madurar se hace nuestra nupcialidad, la fuerza que nos impele a unirnos de manera permanente con alguien de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, lo cual nos inspira ser receptivos, acogedores de las propuestas de otros. Al ser mazatl ‘venada’, se activan nuestros sensores de nuestro entorno, nos hacemos muy sensibles a la manifestación de cualquier peligro, detectamos de inmediatamente cualquier amenaza a nuestra integridad: ética, colectiva, profesional, familiar. Como también somos Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, los demás nos perciben como protectores, lo cual les da confianza para expresar sus pensamientos.

ð La dualidad mahtlactlihuan yei mazatl ‘trece venada’ nos hace ser engendradores de confianza, sensibles ante los demás, propiciadores de la palabra de otros. Esta trecena «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual refuerza la energía unificante de este ilhuitl ‘retorno día noche’.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ somos engendradores de unidad, nos volvemos extremadamente sensibles a los demás, irradiando confianza, con lo que quienes nos rodean expresan su sentir.

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Ze Ehecatl Tonalpohualli

2

ze ehecatl ‘uno viento’,
Inicio: 18:43 del sábado 26 de enero de 2013. Fin: 18:43 del viernes 8 de febrero de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Ehecatl Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 18)
click en la imagen para ampliarla

Este caxtoltetl ihuan yei machiyotl ‘signo dieciocho’, tiene como acompañante a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso, gemelo potente’, nuestro instinto de pervivencia que se manifiesta en nosotros como sentimiento de pertenencia colectiva, como solidaridad con nuestros semejantes, como vocación política. También está presente Chantico ‘donde se hace hogar’, cuyo nombre calendárico es chiconahui itzcuintli ‘nueve perro’, representa el «trabajo interno» que se hace para uno convertirse en yaoquizqui ‘guerrero’, para forjar su carácter. En el códice Borbónico aparece Chantico sentada sobre un icpalli ‘sillón de respaldo’ ataviada en su espalda con los elementos atl, tlachinolli ‘agua, quemazón’ entrecruzados, algo que se suele identificar con disenciones y guerra, aunque en realidad aquí aparece florido el fuego, lo cual sugiere que se refiere a Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el fuego que inicia la vida, por esto mismo, lo que resulta más lógico es pensar que el atl tlachinolli ‘agua, quemazón’ significa la realización del «trabajo interno» que llevan a cabo los yaoquizqueh ‘guerreros’ en total aislamiento, a oscuras y en ayuno. Esto es reforzado por el atuendo que aparece en la cabeza del guerrero que aparece enfrente de Chantico ‘donde se hace hogar’, dentro de un recinto rojo y amarillo, que en su cabeza muestra un penacho de dos plumas saliendo de manera divergente de una cinta roja, dando la impresión de un ixcuailpiloni ‘ceñidor de cabeza’. Quienes nacen en este trecenario, se dice que serán temacpalihtotiqueh ‘decidores con las manos’, pudiéndose transformar en diversos animales, es decir serían “encantadores”. Según Sahagún usaban sus “encantamientos” para robar. También se dice que quienes nacen en esta trecena tendrán medios de vida suficientes. En el presente, en nuestro Sexto Sol de Anahuac ‘junto a agua, cerca de agua, donde se armoniza pensamiento’ tenemos que reconocer a quienes nacen en este signo como futuros guerreros que se forjarán por propio esfuerzo para convertir en realidad sus deseos propios, para lo cual serán capaces de liberarse de las ataduras que les dejaron los momentos de desamor de sus padres y sus mayores.

Primera Casa: ze ehecatl ‘uno viento’
Inicio: 18:43 del sábado 26 de enero de 2013.

ð El numeral ze ‘uno’ llega con la identidad del fuego, durante el día somos Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, el fuego de lo vivo’, durante la noche somos Huehueteötl ‘pupila antigua’, el fuego originador del universo, que permanece desde el momento de la huel chicahuac cueponcayotl ‘bien fuerte explosión’ ocurrida hace 9,000 millones de años. El ave presente es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno ehecatl ‘viento’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestro instinto de espacio, nuestra identidad «yo cuerpo». Es rumbo masculino, por lo cual nos hacemos emprendedores, audaces. Por ser ehecatl ‘viento’, somos muy dados a ayudar a otros a cumplir con su tarea, como el viento ayuda a las nubes a producir lluvia en lugares precisos. También somos Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, por lo cual somos muy solidarios con nuestros semejantes, se nos despierta el sentimiento de pertenencia colectiva.

ð La dualidad ze ehecatl ‘uno viento’ nos hace sentir inspiración para iniciar aquello que nos ayuda colectivamente, para acciones políticas de embergadura, generadas por convicción, no por interéz mezquino. En esta primera «casa» asumimos la identidad nocturna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, nombre del agua que mana de la montaña, del agua que se limpió en las cavernas, que “se hizo” a sí misma, como lo hacen los guerreros para adquirir la fortaleza iniciática.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno día noche’ ze ehecatl ‘uno viento’ nos renueva internamente, nos imbuye de sentimiento de fortaleza interna para trabajar para nuestros semejantes, nos da convicción política.

Segunda Casa: ome calli ‘dos casa’
Inicio: 18:43 del domingo 27 de enero de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ nos llega con la identidad diurna de Tlaltecuihtli ‘protector de tierra’, que nos induce a asumir la identidad de la Tierra en su identidad masculina, como protectores cósmicos de nuestro entorno, lo cual nos hace ser veraces en grado sumo, nuestra palabra es verdadera, sabia. La identidad nocturna que nos llega con este numeral es la de Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos inspira para descubrir aquello que está fuera de la ética y cortarlo de manera definitiva. El ave presente en este retorno es quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno calli ‘casa’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, al haber madurado, se manifiesta como nuestra «nupcialidad», la fuerza instintiva que nos impele a contraer un compromiso permanente con una persona de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, por lo que sentimos complacencia ante las solicitudes de los demás, siempre respondemos de manera solícita: accediendo. Por ser calli ‘casa’, sentimos deseos de permanecer en nuestro hogar, de reunirnos con nuestra familia, de encerrarnos a reflexionar. También somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar en nuestro ser interno, a dialogar con nuestro propio corazón para descubrir nuestros sentimientos profundos sobre lo que nos ocupa cotidianamente a fin de encontrar el rumbo a seguir en nuestras acciones.

ð La dualidad ome calli ‘dos casa’ nos aporta una búsqueda interna de verdad, de apego a la ética, para ser fuertes, y así dar protección a quienes dependen de nosotros. En esta segunda «casa» asumimos la identidad interna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, es decir, la fuerza renovadora de lo que ya sirvió, de lo que ya ofrendó su esencia, esta identidad nos ayuda a descubrir aquellos comportamientos propios que ya dejaron de ser convincentes, eso que debe ser renovado, revitalizado.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ ome calli ‘dos casa’ nos imbuye de deseos de encontrarnos a nosotros mismos, de descubrir nuestro sentir profundo para renovarnos, para sacar lo mejor de nosotros.

Tercera Casa: yei cuetzpalli ‘tres lagarto’
Inicio: 18:43 del lunes 28 de enero de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ tiene como identidad externa a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, que agua que se autopurifica en la montaña y mana con gran limpidez para correr horizontalmente en forma de ríos, lo cual nos induce a hacer lo propio, a fortalecer nuestras convicciones éticas: a respetar lo vivo, a respetar lo cierto, a respetar lo ajeno, a respetar lo débil, a respetar lo armonioso. La identidad interna del yei ‘tres’ es Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, lo cual nos hace iluminar nuestro entorno para que los demás descubran su colorido. El ave presente es cuixin ‘milano’.

ð El retorno cuetzpalin ‘lagartijo’ pertenece a huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul celeste’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, nuestro «yo mente», manifestación madura de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, lo cual nos incita a ser activos, emprendedores. Por ser cuetzpalli ‘lagartijo’ somos muy activos, lo cual nos facilita el alimento, también somos muy dados a ejercitar nuestra sexualidad, misma que se activa en este retorno, especialmente la masculina. Al también ser Huehuecoyotl ‘coyote viejo’, nos interesan las actividades placenteras, especialmente las que se relacionan con la música.

ð La dualidad yei cuetzpalli ‘tres lagartijo’ nos trae deseos de comportarnos éticamente, pero también de disfrutar de los placeres, en especial los sexuales, lo cual se propicia por ser inspiradores del descubrimiento del colorido de nuestro entorno. En esta tercera «casa» está presente Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, como identidad interna, lo cual nos hace buscar nuestro sentir profundo, en este caso respector a los placeres en general y al sexo en particular.

Ü síntesis: al ser todos yei cuetzpalli ‘tres lagartijo’ manifestamos una gran actividad, dentro de lo ético, pero es un tiempo propicio para el disfrute de actividades placenteras, en especial, las sexuales.

Cuarta Casa: nahui cohuatl ‘cuatro serpiente’
Inicio: 18:43 del martes 29 de enero de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ es muy fuerte, como identidad diurna nos hace ser Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, esto nos convierte en protectores de los demás, como identidad nocturna somos Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, con lo cual ejercemos una influencia oculta que propicia la unión, la armonía, el acercamiento. Como ave está presente zolin ‘codorniz’.

ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ llega con el rumbo tlahuilcopa ‘hacia entre luz’, el oriente, el rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, manifestación madura de nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», eso que nos hace sentir lealtad hacia nuestros demejantes. Es rumbo femenino, por lo cual sentimos deseos de ser complacientes con otros, manifestamos una actitud de receptividad. Por ser cohuatl ‘serpiente’, en este retorno día noche somos muy titubeantes, muy dados a cambiar de opinión, aunque sin olvidar nuestro objetivo, mismo que permanece firme en nuestro corazón. Al también ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ y Chalchiuhtonal ‘energía preciosa’ somos dados a buscar en nuestro ser interno aquello que deseamos conocer, este ciclo día noche nos falcilita el descubrimiento de lo oculto.

ð La dualidad nahui cohuatl ‘cuatro serpiente’ nos hace ser protectores de nuestro entorno, ofreciendo una protección oculta a nuestros semejantes, somos muy adaptables, pero siempre avanzando hacia este objetivo de protección. La cuarta «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace propiciar que quienes nos rodean expresen con palabras su pensamiento.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ nahui cohuatl ‘cuatro serpiente’ nos hace ser protectores, siempre adaptándonos a las circunstancias, nunca actuando con fuerza, sino con suavidad.

Quinta Casa: macuilli miquiztli ‘cinco muerte’
Inicio: 18:43 del miércoles 30 de enero de 2013.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ llega con la identidad diurna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos hace trabajar sobre lo ya agotado, sobre lo que ya ofrendó su fuerza vital, para renovarnos, para recuperar nuestro ímpetu vital. Como identidad nocturna nos llega Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, con lo cual somos muy dados a trabajar con el legado de quienes ya se nos adelantaron en morir. Como ave está presente cacalotl ‘cuervo’.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, el rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro «yo cuerpo», que se manifiesta como nuestra identidad ética, eso que nos hace respetar lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. Es rumbo masculino, lo cual nos activa, no hace ser emprendedores. Por ser miquiztli ‘muerte’, sentimos deseos de cerrar ciclos ya agotados, de terminar con lo que ya no ofrece futuro, para permitir el inicio de nuevos ciclos, de nuevas etapas en nuestro vivir. Por también ser Tecziztecatl ‘de entre caracoles’ y Metztli ‘luna’, somos dados a dejarnos llevar por lo que llega, así como los océanos fluyen de acuerdo a la luna.

ð La dualidad macuilli miquiztli ‘cinco muerte’ nos trae el deseo de renovación profunda, de trabajar en lo que ya completó su ciclo, para abandonar aquello que no nos aporta vida, para permitir el nacimiento de nuevas cosas. Esta quinta «casa» nos impele a asumir la identidad nocturna de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual nos imbuye de fuerza para iniciar acciones importantes.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ macuilli miquiztli ‘cinco muerte’ iniciamos cambios profundos, renovando aquello que ya dejó de aportar vida, replanteando nuestras convicciones éticas.

Sexta Casa: chicoaze mazatl ‘seis venada’
Inicio: 18:43 del jueves 31 de enero de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ trae la identidad diurna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace necesario trabajar en el legado de nuestros difuntos para resguardarlo, para revitalizarlo, para asumirlo como propio. Como identidad nocturna nos llega Chalchiuhtl icue ‘esmeralda su falda’, la fuerza femenina del agua, de la que nace purificada en las montañas y corre horizontalmente hacia el mar, siempre autopurificándose. El ave presente es itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno mazatl ‘venada’ es del rumbo zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», mismo que al madurar se hace nuestra «nupcialidad», eso que nos impele a contraer nupcias. Es rumbo femenino, por lo que nos agrada ser complacientes con los demás. Por ser mazatl ‘venada’ somos muy perceptivos de nuestro entorno, siempre alertas a cualquier cosa que pueda amenazarnos, asimismo sentimos deseos de salir a espacios abiertos, a visitar la naturaleza. También somos Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, con lo cual nos hacemos propiciadores de fecundar los pensamientos de quienes nos rodean, mismos que germinan como palabras.

ð La dualidad chicoaze mazatl ‘seis venada’ nos aporta una identidad protectora del legado de nuestros difuntos, siempre atentos a cualquier cosa que pueda dañarlo, siempre propiciando que germine de nuevo, para que florezca. Esta sexta «casa» nos infunde la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, con lo que somos dados a cortar aquello que ya dejó de apegarse a la ética, aquello que ya no coincide con nuestras convicciones más profundas.

Ü síntesis: en el ilhuitl ‘retorno’ chicoaze mazatl ‘seis venada’ somos muy activos para defender el legado colectivo de nuestros difuntos, alertas ante cualquier cosa que pueda dañarlo, para defenderlo.

Séptima Casa: chicome tochtli ‘siete conejo’
Inicio: 18:43 del viernes 1 de febrero de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ llega con la identidad diurna de Zentecuihtli ‘protector de la unidad’, lo cual nos hace ser propiciadores de aquello que trae deseos de acercarmientos con los demás, de armonización colectiva. También somos Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, con lo cual nos interesa trabajar en lo que ya dejó de ser útil para la unidad colectiva, para renovar su vitalidad, para que de nuevo nos unifique. El ave presente es tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ llega del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul celeste’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestro «yo mente», mismo que madura como nuestra voluntad logradora, como nuestra identidad vocacional. Es rumbo masculino, por lo cual nos mostramos emprendedores, acometedores. Por ser tochtli ‘conejo’, somos dados a actuar de manera inesperada, de nuestro entorno surgen cosas imprevistas: perjudiciales o benéficas. Por ser Meyahuel ‘fuente sagrada’ nos mostramos favorecedores de los demás, nutrientes.

ð La dualidad chicome tochtli ‘siete conejo’ nos llega con sorpresas que contribuyen a la unidad colectiva, en este ciclo día noche se superan fallas en la unidad, somos propiciadores de la renovación de la unidad con nuestros semejantes. En esta séptima «casa» asumimos la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, por lo cual irradiamos hacia nuestro entorno para que los demás descubran la belleza de su entorno y se unan con otros.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ nos hace ser propiciadores de la unidad, descubriendo eso que estaba oculto, encontrando soluciones insospechadas a conflictos presentes en nuestro entorno.

Octava Casa: chicoyei atl ‘ocho agua’
Inicio: 18:43 del sábado 2 de febrero de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ posee la identidad diurna de Tlaloc ‘licor fecundador de la tierra’, lo cual nos hace infundir en los demás la fuerza para que expresen sus pensamientos en forma de palabras. Como identidad nocturna somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, con lo que nos invade el deseo de encontrarnos a nosotros mismo, descubrir lo que propicia la vida. El ave presente es itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, emblema nacional: de Anáhuac y de México.

ð El retorno atl ‘agua’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, el rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», mismo que al madurar nos hace experimentar un profundo sentimiento de pertenencia colectiva, que nos hace ser leales, a decir siempre la verdad. Por ser rumbo femenino somos ocogedores de las ideas de otros. Por ser atl ‘agua’ este retorno día noche somos muy adaptables pero también muy persistentes, como la gota que perfora la piedra. También somos Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, esto nos hace vigorosos, deseosos de iniciar proyectos ya muy pensados, ya muy estructurados en nuestra mente.

ð La dualidad chicoyei atl ‘ocho agua’ nos hace ser fuertes para propiciar lo vivo, para descubrir en nuestro ser interno aquello que protege lo vivo, nos adaptamos a las circuntancias para favorecer lo vivo. Esta octava «casa» nos trae la identidad nocturna de Chalchiuhtl icue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos impele a buscar aquello que no es limpio, que no es puro, para renovarlo, para revitalizarlo.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chicoyei atl ‘ocho agua’ llega con suavidad para hacer descubrir en nuestro ser interno aquellas conductas que renuevan la unidad colectiva, que propician la lealtad.

Novena Casa: chiconahui itzcuintli ‘nueve perro’
Inicio: 18:43 del domingo 3 de febrero de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ nos trae como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra «identidad genómica», nuestra «amicidad», lo cual nos imbuye de un fuerte sentimiento de amistad que nos hace disfrutar de la compañía de nuestros amigos, al adoptar la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, también nos asumimos como inspiradores de quienes nos rodean para expresar su pensamiento. Como presencia volante está tizapapalotl ‘mariposa blanca’, imagen de nuestro mejor comportamiento ético.

ð El retorno itzcuintli ‘perro’ corresponde al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, el rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, como la obsidiana, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra identidad ética, manifestación de nuestro instinto de espacio, que busca protección para nuestro «yo cuerpo». Es rumbo masculino, por lo tanto nos comportamos de manera impetuosa, con gran iniciativa. Por ser itzcuintli ‘perro’ nos comportamos de manera muy amistosa, muy servicial, pero también reaccionamos con violencia ante quienes nos agreden. También somos Mictlatecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘señora de entre difunto’, lo cual nos hace vivir nuestra identidad dual, masculino femenina, para proteger a nuestros difuntos, para proteger el patrimonio que nos legaron.

ð La dualidad chiconahui itzcuintli ‘nueve perro’ es un día muy armonizante, nos inspira para acercarnos a nuestros amigos, para inspirarles confianza, nos hace activos, emprendedores de acciones centradas en la ética, mismas que nos llevan a proteger el legado de nuestros difuntos. En esta novena «casa» nos corresponde asumir la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos infunde deseo de proteger aquello que nos heredaron nuestros antepasados.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ chiconahui itzcuintli ‘nueve perro’ nos acerca intensamente a nuestros antepasados, nos llena de amistad por quienes nos rodean y por nuestros difuntos.

Décima Casa: mahtlactli ozomahtli ‘diez mona’
Inicio: 18:43 del lunes 4 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ trae sólo identidad diurna, que es Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestra identidad ética, lo cual nos instiga a sacar lo mejor de cada uno, a comportarnos con estricto apego a nuestras conviciones más sentidas. No se presenta identidad nocturna. Como volante está presente el tecolotl ‘buho’, animal nocturno de rapiña, con vista muy aguda.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del color tlatlauhqui ‘enrojecido’, el rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación de nuestro instinto de placer, de nuestro «yo eros», mismo que madura como nuestra «nupcialidad», esa fuerza interna que nos impele a contraer un lazo permanente con alguien de sexo complementario, al teimpo que nos impele a proteger a quienes son más jóvenes que nosotros. Es rumbo femenino, motivo por el cual sentimos un gran placer al acoger las solicitudes de quienes nos rodean. Por ser ozomahtli ‘mona’, nos comportamos de manera relajada, juguetona, pero siempre teniendo en cuenta lo importante. También somos Xochipilli ‘hijo florido’ y Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, con lo cual propiciamos en nuestro entorno la aparición de actitudes unificantes.

ð La dualidad mahtlactli ozomahtli ‘diez mona’ se manifiesta en nosotros como deseo de juguetear, de propiciar con alegría la ética que unifica, eso que nos fortalece a cada uno y a la colectividad donde nos desempeñamos cotidianamente. En esta décima «casa» está presente Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, como identidad nocturna, lo cual nos hace autopurificarnos éticamente.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno día noche’ somos muy alegres, con lo cual inducimos en los demás el placer de comportarnos éticamente, así, todos contribuimos a fortalecer los lazos interpersonales.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze malinalli ‘once esparto’
Inicio: 18:43 del martes 5 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ nos trae la identidad diurna de Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, nombre de las tres estrellas que forman el palo horizontal del mamalhuaztli ‘instrumento de horadación [para hace fuego]‘, lo que los europeos conocen como cinturón de Orión. No nos trae identidad nocturna. El ave presente es alotl ‘guacamaya roja’.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra «voluntad logradora», eso que madura como nuestra «identidad vocacional», que nos hace enamorarnos de una única actividad profesional. Es rumbo masculino, por lo que nos nace ser originadores, emprendedores. Al ser malinalli ‘esparto’, sentimos deseos de renovación, de renacimiento, de abandonar aquello que ya agotamos, que ya ofrendamos en el pasado. Al también ser Pahtecatl ‘de entre planta curativa’ somos una influencia benéfica para quienes nos rodean, les inspiramos salud, vigor.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze malinalli ‘once esparto’ llega a nosotros para imbuirnos de protección nocturna para lo que nos renueva, para lo que nos permite morir, para lo que nos permite renacer. La decimoprimera «casa» nos trae la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos hace ser renovadores de todo aquello que ya había cumplido su tarea, eso que había ofrendado.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ nos hace protectores de renovación, es decir, hace que muramos para renacer, para revitalizarnos y revitalizar aquello que ya había sido utilizado antes.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome acatl ‘doce cañavera’
Inicio: 18:43 del miércoles 6 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ trae solo una identidad cósmica, que es Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, mismo que nos da la aptitud para adelantarnos a los acontecimientos, “vemos” los hechos antes de acontecer. No nos trae identidad nocturna. El ave presente es el quetzaltototl ‘pájaro precioso’, el ave de plumaje azul-verde llamado quetzal, misma que no soporte vivir en cautiverio.

ð El retorno acatl ‘cañavera’ llega del tlahuilcopa ‘hacia entre luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, mismo que se vuelve nuestra «gemelidad», eso que nos genera un sentimiento de pertenencia colectiva, mismo que puede también ser llamado nuestra «amicidad». Es rumbo femenino, por lo cual somos muy serviciales, muy dados a responder con agrado a las solicitudes y propuestas de los demás. Por ser acatl ‘cañavera’ nos mostramos muy curiosos, muy dados a investigar aquello que nos llama la atención. Por también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nos emerge un fuerte sentimiento ético, buscamos que nuestro comportamiento sea con estricto apego a nuestros principios sagrados.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome acatl ‘doce cañavera’ nos hace pre cognitivos, es decir, intuimos los acontecimientos antes de que ocurran, nos adelantamos a lo que ocurrirá. Esto nos permite descubrir aquello que nos interesa, eso que nos inquieta, eso que nos causa miedo, eso que constituye alguna amenaza que no habíamos descubierto. Es posible que esta amenaza provenga de alguien que se aparta de la ética para atacarnos, alguien que nos traicione. Esta doceava «casa» nos trae la identidad interna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual refuerza nuestra aptitud para percibir nuestra verdad más profunda, para encontrar la verdad esencial de nuestro corazón, descubrir cómo realizar nuestra necesidad imperiosa de amar lo vivo, amar lo cierto, amar lo ajeno, amar lo débil y amar lo armonioso.

Ü síntesis: en el presente ilhuitl ‘retorno’ nuestro corazón se manifiesta de manera vigorosa para permitirnos descubrir acontecimientos que nos alerta de peligro por falta de apego a la ética.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei ozelotl ‘trece ocelote’
Inicio: 18:43 del jueves 7 de febrero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ llega con la identidad diurna de Zitlalin icue ‘estrella su falda’, lo cual representa la presencia femenina del universo, misma que nos hace engedradores en grado sumo. No nos llega identidad nocturna. El ave presente con este numeral es toznenetl ‘loro amarillo’.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ nos remite al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio, que nos permite descubrir nuestra identidad «yo cuerpo», que cuando madura se manifiesta como nuestra «conciencia ética», eso que nos impele a conducirnos siempre protegiendo lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. Es rumbo masculino, por lo que nos mostramos emprendedores. Por ser ozelotl ‘ocelote’ nos manifestamos cautelosos, sin mostrar nuestra intención, también tenemos tendencia a la actividad nocturna, como hace el ocelote. También somos Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, por lo cual nos surge el deseo de restaurar el valor de nuestras convicciones éticas, restaurando lo dañado nuestros errores de comportamiento.

ð La dualidad mahtlactlihuan yei ozelotl ‘trece ocelote’ nos da una fuerza cósmica para restaurar nuestro comportamiento ético, para engendrar nuevos principios de conducta que renueven nuestra conducta social. Esta trecena «casa» nos trae la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos permite inducir en los demás el mismo espírito de renovación ética.

Ü síntesis: en el presente ilhuitl ‘retorno’ disponemos de la fuerza femenina del universo para renovar todo aquello de nuestro comportamiento que no se apega estrictamente a la ética.

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Ze Atl Tonalpohualli

8

ze atl ‘uno agua’,
Inicio: 18:43 del domingo 13 de enero de 2013. Fin: 18:43 del sábado 26 de enero de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Atl Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 17)
click en la imagen para ampliarla

El caxtoltetl ihuan ome machiyotl ‘decimoséptimo signo’ es de ahmo cualli tonalli ‘no buena energía natal’, chictlapantli, chictlapantica, ixquich cualli, ixquich ahmo cualli ‘”campechano”, “campechaneado”, todo bueno, todo no bueno’. El ilhuicapohtzintli ‘compañero celeste’ de este trecenario es Tezcatl ipoca ‘espejo su espllender, espejo su emanar’, en su advocación de Chalchiuhtotolin ‘totol precioso’, lo cual señala que hay que hacer autosacrificio para armonizar todo aquello que nos impide cada día proteger lo vivo, proteger lo cierto, proteger lo ajeno, proteger lo débil y proteger lo armonioso. Esto implica recordar los rechazos ajenos en el pasao por los cuales guardamos reconcomio, rencor rumiado, en nuestro corazón. Al armonizar nuestro corazón adquirimos la fuerza cósmica de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender, espejo su emanar’ y lo observamos viviendo todos los días zan cualli tonalli ‘únicamente buena energía natal’. En la antigua Anáhuac, en este trecenario se le celebraba su fiesta a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’. Esto hace los trece días sean como un río, que a veces se mueve hacia un lado y a veces hacia el lado opuesto, es decir, la energía es cambiante.

Primera Casa: ze atl ‘uno agua’
Inicio: 18:43 del domingo 13 de enero de 2013.

ð El numeral ze ‘uno’ llega con la identidad diurna de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, protector del tiempo, y con la identidad nocturna de Huehueteötl ‘pupila antigua’, nombre alterno para el fuego. Esto simboliza el comienzo. En el principio del tiempo ocurrió el zencah huei cueponcayotl ‘muy grande tronido’, el gran estruendo que dio origen al universo hace 9,000 millones de años. El ave que acompaña al ze ‘uno’ es el nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’

ð El retorno atl ‘agua’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo oro’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, mismo que al madurar se manifiesta en nosotros como sentimiento de pertenencia colectiva, lo cual nos imspira amor por nestros amigos y por todos nuestros semejantes. Es un rumbo femenino, por lo cual nos mostramos acogedores de las propuestas de otros. Por ser atl ‘agua’ somos muy adaptables, muy necesarios para los demás, como el agua lo es para nosotros, ya que tenemos que reponer dos litros del contenido de nuestro cuerpo: 73 por ciento del total de nuestro cuerpo es agua. También somos Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual nos da mayor fuerza para iniciar asuntos.

ð La dualidad ze atl ‘uno agua’ nos hace ser adaptables pero también iniciantes, el difrasismo atl-tlachinolli ‘agua-quemazón’ representa la vida, también se dice que simboliza la guerra, es decir, energía en movimiento. Esta primera «casa» tiene como presencia nocturna a Itztli ‘obsidiana’, otra advocación de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, lo cual refuerza la exigencia de un comportamiento ético..

Ü síntesis: El ilhuitl ‘ciclo día noche’ ze atl ‘uno agua’ nos trae fuerza iniciante y adaptabilidad, es muy propicio para trabajar en asuntos que tienen que ver con nuestras convicciones éticas.

Segunda Casa: ome itzcuintli ‘dos perro’
Inicio: 18:43 del lunes 14 de enero de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ nos trae como identidad a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, que es la fuerza del universo en la Tierra, ya que tlalli ‘tierra’ es lo mismo que zitlalli ‘estrella’, solo que ésta está lejana. Cuando alguien desea asegurar a los demás la verdad de lo que dice: come tierra. Esto afirma que la palabra que se dice es cósmica, por lo tanto, es cierta. También está presente Itztli ‘obsidiana’, una advocación de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, quien significa nuestras convicciones éticas, lo cual refuerza nuestra acción certera, cósmica. El ave presente es quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno itzcuintli ‘perro’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del iztac ‘blanco’, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, manifestación de nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo», que nos exige cada día proteger lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. Es un rumbo masculino, por lo cual nos mostramos impetuosos, iniciantes. Por ser itzcuintli ‘perro’, en este ciclo día noche somos muy amigables, muy dispuestos a hacer amigos, pero también muy sensibles a los malos tratos, lo cual nos hace ser agresivos. También somos Mictantecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘mujer de entre difunto’, lo cual nos hace ser muy considerados con nuestros difuntos, quizás recordándolos en sueños, quizás trabajando en nuestras tradciones ancestrales.

ð La dualidad ome itzcuintli ‘dos perro’ nos imbuye de un espíritu protector, siempre centrado en lo correcto, en lo vertical, en lo que se apega a nuestras convicciones éticas más sentidas. En esta segunda «casa» nos llega la identidad nocturna a Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite inspirar a otros para descubrir el colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: en el retorno ome itzcuintli ‘dos perro’ nos manifestamos muy apegados a nuestros principios éticos, muy deseosos de proteger a nuestros amigos: fortaleciendo su ética.

Tercera Casa: yei ozomahtli ‘tres mona’
Inicio: 18:43 del martes 15 de enero de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ nos induce la identidad diurna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que nace pura en la caverna de la montaña y que corre por los ríos autopurificándose, haciendo que en nosotros ocurra otro tanto, como identidad nocturna asumimos la identidad de Piltzinteötl ‘pupila hijo precioso’, nombre del sol naciente, lo cual nos hace iluminar el entorno para que los demás descubran su esplendoroso colorido. Como ave está presente cuixin ‘milano’.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, también llamado Tlatlauhqui Tezcatl ipoca ‘rojo del espejo su esplender’, nuestro instinto de placer que, cuando ya maduró, se manifiesta como nuestra «nupcialidad», lo que nos hace potentes para contraer nupcias. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos acogedores de lo que proponen otros. Por se ozomahtli ‘mona’ somos muy bromistas, muy dados a jugar con los demás. Al también ser Xochipilli ‘hijo florido’ y Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, nuestro comportamiento inspira a unirse en torno a lo bello.

ð La dualidad yei ozomahtli ‘tres mona’ nos inspira para ser alegres, juguetones, pero propiciando que los demás descubran la belleza de nuestro entorno, para que actúen éticamente y, de esa manera, se popicie la unificación. Esta tercera «casa» asumimos la identidad nocturna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, con lo cual se incrementa nuestra fuerza para inspirar unidad en nuestro entorno.

Ü síntesis: En este ciclo día noche yei ozomahtli ‘tres mona’ asumimos una personalidad despreocupada y alegre, que propicia la unión con nuestros semejantes a través de la rectitud ética.

Cuarta Casa: nahui malinalli ‘cuatro esparto’
Inicio: 18:43 del miércoles 16 de enero de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ posee como identidad diurna a Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, también conocido como Ipalnemohuani ‘por quien se vive’, que nos hace ser protectores de la permanencia de lo que vive, como identidad nocturna está Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace imbuir en los demás una fuerza armonizante que los hace buscar la unidad, esto se manifiesta como la necesidad de comportamiento ético. Como ave está presente zolin ‘codorniz’.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ trae al rumbo huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, del color xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra «voluntad logradora», nuestra «vocación profesional», manifestación de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, lo cual nos da empuje para iniciar acciones. Por ser malinalli ‘esparto’, somos dados al cambio, a la renovación, al cambio de opinión, esto como consecuencia de la reflexión. Como también somos Pahtecatl ‘de entre hierba sanadora’, imbuimos en los demás fuerza vital, lo cual les hace restaurar su «vitalidad».

ð La dualidad nahui malinalli ‘cuatro esparto’ nos hace activos, como el sol, que cada día se mantiene en su lugar para que la Tierra cumpla con su trabajo y así prospere todo lo vivo, a través de la fotosíntesis. Esta firmeza de carácter es la que propicia la unidad. En esta cuarta «casa» nos trae como identidad nocturna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difuntos’, que es el sol cuando está iluminando la otra parte de la tierra, esto nos hace sentir deseo de proteger el patrimonio que nos fue legado por nuestros ancestros, familiares o anahuacas.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘ciclo día noche’ nahui malinalli ‘cuatro esparto’ nos hace irradiar vitalidad, lo cual propicia la unidad de quienes conviven con nosotros con nuestros difuntos.

Quinta Casa: macuilli acatl ‘cinco cañavera’
Inicio: 18:43 del juves 17 de enero de 2013.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ nos trae la identidad diurna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, que nos imbuye el deseo de renovar aquello que ya fue usado, de lo que perdió su fuerza vital, como identidad nocturna nos llega Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos inspira el deseo de proteger el legado de nuestros difuntos, nuestro patrimonio patrio. Como ave está cacalotl ‘cuervo’

ð El retorno acatl ‘cañavera’ es del tlahuilcopa ‘hacia entre la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, que se manifiesta como nuestra «amicidad», que nos genera un sentimiento de pertenencia colectiva con nuestros congéneres. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos serviciales con quienes nos rodean en este ciclo día noche. Por ser acatl ‘cañavera’ somos muy ávidos de absorber conocimientos, se nos agudiza nuestra inteligencia, nos mostramos muy analíticos, muy cuidadosos al evaluar nuestros objetivos personales. Al también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, asumimos una visión muy estricta en cuanto al apego a nuestros principios éticos más sentidos, más profundos.

ð La dualidad macuilli acatl ‘cinco cañavera’ nos hace muy perceptivos de aquello que ya no sirve, de lo que perdió su fuerza vital, de lo que se alejó de nuestros principios éticos, de lo que se apartó de nuestro patrimonio ancestral, se nos agudiza la percepción de las fallas éticas con espírito de renovación, lo cual nos hace analíticos de nuestras acciones, para reintegrarlas a lo ético. Esta quinta «casa» nos genera la identidad de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, el agua que se purifica en las cavernas de las montañas y que, al correr en los ríos, se va purificando continuamente, lo cual nos induce a renovarnos éticamente.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ macuilli acatl ‘cinco cañavera’, nos imbuye un fuerte deseo de trabajar en el sentido ético de lo que nos ocupa, lo cual nos hace renovarnos éticamente.

Sexta Casa: chicoaze ozelotl ‘seis ocelote’
Inicio: 18:43 del viernes 18 de enero de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ nos infunde la identidad diurna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, que es el sol cuando permanece oculto a nuestra vista, cuando está ‘entre nuestros difuntos’, protegiéndolos; así nos comportamos nosotros en este ciclo día noche: protegiendo el legado de nuestros difuntos. Como identidad nocturna nos asumimos como Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, que es el agua que corre horizontalmente autopurificándose de manera continua mientras avanza en su recorrido hacia el mar. El ave presente con este numeral es itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo al que pertenece Yayauhqui Tezcatl ipoca ‘negruzco del espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio, nuestra identidad «yo cuerpo», donde se aloja nuestra «vitalidad», eso que nos hace sentir necesidad de un comportamiento apegado a la ética: el respeto a lo vivo, el respeto a lo cierto, el respeto a lo ajeno, el respeto a lo débil y el respeto a lo armonioso. Es un retorno de rumbo masculino, por lo que mostramos gran iniciativa, gran ímpetu para actuar de manera independiente, siempre con apego a lo ético. Por ser ozelotl ‘ocelote’, somos muy cautelosos para lograr nuestros objetivos, también somos dados a actuar durante la noche. También somos Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cuan nos impele a renovarnos, se entiende que éticamente.

ð La dualidad chicoaze ozelotl ‘seis ocelote’ nos imbuye el deseo de trabajar para conservar el patrimonio que recibimos de nuestros ancestros, eso que en lengua nahua se llama totlatqui, topiyaliz ‘nuestro patrimonio, nuestro resguardo’, al hacerlo estamos garantizando nuestra propia continuidad. La protección es renovándonos éticamente, cuidando el comportamiento ético cuando esta acción incluy a otros. En esta sexta «casa» asumimos la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza renovadora de la basura’, lo cual nos inspira para regenerar aquellos principios éticos con los cuales ya no estamos de acuerdo: por haber avanzado en nuestro crecimiento ético.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chicoaze ozelotl ‘seis ocelote’ nos infunde deseos de autoconocimiento, lo cual nos hace renovarnos éticamente, dejando atras aquello que nos ha dejado de convencer.

Séptima Casa: chicome cuauhtli ‘siete aguila’
Inicio: 18:43 del sábado 19 de enero de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ llega acompañado externamente de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos da fuerza interior para inspirar sentimiento de pertenencia en quienes conviven con nosotros, propiciando la unificación colectiva. Como acompañante interno nos llega Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, la fuerza que convierte los desechos orgánicos en composta, así nos comportamos nosotros en este ciclo día noche: nos renovamos éticamente. El ave que está presente es tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ es del zihuahtlanpa ‘hacia entre mujeres’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», donde se aloja nuestra «nupcialidad» que al estar madura, a los 30 años de edad, nos hace sentir la necesidad permanente de pertenencia a una persona de sexo complementario. Es rumbo femenino, lo cual nos hace ser complacientes con los demás. Por ser cuauhtli ‘águila’ sentimos necesidad de volar alto, de ver las cosas desde una perspectiva elevada, se nos agudiza el sentido de la vista, lo cual nos hace descubrir aquello que, siendo muy importante, había permanecido oculto a nuestros ojos. También somos Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, lo cual nos imbuye el deseo de disfrutar sensorialmente: con la vista, con el oído, con el olfato, con el tacto y con el gusto.

ð La dualidad chicome cuauhtli ‘siete águila’ nos inspira “altos vuelos”, con lo cual descubrimos la manera de lograr la unificación con quienes nos rodean, desechando aquellos comportamientos que no se apegan a nuestras convicciones éticas más profundas, siempre disfrutando, siempre como descubrimiento de nuestro ser interno, de nuestro sentir más genuino, más sincero. En esta séptima «casa» nos identificamos internamente con Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos impele a descubrir nuestro sentir más genuino.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chicome cuauhtli ‘siete águila’ nos genera una gran fuerza interna que proviene del descubrimiento de nuestro «yo», lo cual nos unifica con nuestro entorno.

Octava Casa: chicoyei cozcacuauhtli ‘ocho quebrantahuesos’
Inicio: 18:43 del domingo 20 de enero de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ tiene como identidad externa a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo que nos imbuye de fuerza interna para propiciar que quienes nos rodean expresen con palabras su pensar, como identidad interna está presente Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cuan nos inspira un encuentro con nuestro ser interno, con nuestro corazón, para descubrir nuestra percepción profunda de nuestro entorno y de nuestros genuinos deseos de acción. Como ave está presente itzcuauhtli ‘aguila obsidiana’, el emblema nacional de Anáhuac y de México.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del xoxouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, nuestro «yo mente», manifestación de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, por lo cual nos interesa ser actuantes, emprendedores. Por ser cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ nos interesa encontrar la esencia de los asuntos en curso, la médula. Al también ser Itzpapalotl ‘mariposa obsidiana’, durante la noche, inspiramos a los demás para que vean lo importante de las cosas, precisamente eso que únicamente se percibe con el corazón.

ð La dualidad chicoyei cozcacuauhtli ‘ocho quebrantahuesos’ nos hace inspiradores de los demás para que expresen el sentir más profundo de sus corazones, para que cada uno de quienes conviven con nosotros descubra la verdad de su corazón, que perciba la esencia de su propia realidad y que actúe en consecuencia. En esta octava «casa» está presente Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’ como identidad nocturna, lo cual nos hace inspiradores de ideas en los demás, quienes verbalizan su sentir más profundo.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno día noche’ nos hace inspiradores de palabras en los demás, quienes sienten necesidad de expresar a otros lo que su corazón percibe de su entorno: para generar acción.

Novena Casa: chiconahui olin ‘nueve movida’
Inicio: 18:43 del lunes 21 de enero de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ llega siempre con la identidad diurna de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad humana, lo cual nos inpira ser solidarios con nuestros congéneres, la identidad nocturna presente es Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace inducir en los demás el deseo de expresar con palabras su sentir profundo, en este caso de solidaridad colectiva. El ave presente es chalchiuhtotolin ‘totol precioso’, que nos genera el deseo de trabajo para bien colectivo.

ð El retorno olin ‘movida’ es del tlahuilcopa ‘hacia entre la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, el rumbo de Quezalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia que, cuando ya ha madurado, se manifiesta como un fuerte sentimiento de solidaridad, de pertenencia colectiva. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos deseosos de complacer a quienes se acercan a nosotros con alguna solicitud. Por ser olin ‘movida’ sentimos el impulso de activarnos, de completar nuestro trabajo, de no parar hasta el final. También somos Xolotl ‘acompañante’, por lo cual somos muy compañeros, muy solidarios con quienes convivimos, hacemos propios sus problemas y sus alegrías.

ð La dualidad chiconahui olin ‘nueve movida’ nos hace instigar en los demás un fuerte espíritu de pertenencia mutua, que nos hace solidarios de los demás para hacer nuestras alegrías y problemas, somos muy activos, nos interesa avanzar en nuestra tarea cotidiana, como el sol en su trabajo de estar firme para que la tierra pueda girar sobre su eje y así permitirnos completar nuestra tarea cotidiana. En esta «casa» se manifiesta nocturnamente Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual nos ispira el deseo de empezar algún proyecto que ya habíamos madurado.

Ü síntesis: al todos ser chiconahui olin ‘nueve movida’ sentimos muchos deseos de trabajar con nuestros semejantes, de ser solidarios en la acción, de completar proyectos, de iniciar proyectos colectivos.

Décima Casa: mahtlactli tecpatl ‘diez pedernal’
Inicio: 18:43 del martes 22 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ se presenta con la identidad diurna de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestra conciencia ética, lo que nos inspira a actuar de acuerdo a nuestras convicciones más firmes, a comportarnos con verticalidad, con honradez. No existe presencia nocturna con este numeral. El ave presente es el tecolotl ‘buho’, ave nocturna de grandes ojos y mirada penetrante.

ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Yayauhqui Tezcatl ipoca ‘negruzco del espejo su humear’, nuestra conciencia ética, manifestación adulta de nuestro «yo cuerpo», consecuencia de nuestro instinto de espacio. Es rumbo masculino, en consecuencia nos llenamos de deseo de acción, de actitud emprendedora. Ser tecpatl ‘pedernal’, por ser éste originador de fuego, de luz, nos imbuye de un espíritu de búsqueda, de investigación, de esclarecimiento de las cosas, para conocer su esencia, su origen. También somos Chalchiutototlin ‘totola de jade’, por lo cual sentimos necesidad de esforzarnos más allá de nuestras fuerzas para merecer el logro de nuestros deseos, para ser dignos de los resultados que buscamos.

ð La dualidad mahtlactli tecpatl ‘diez pedernal’ nos induce a descubrir todo aquello que más se apega a nuestras convicciones éticas, para actuar de manera recta, para que nuestras acciones sean guiadas por la verticalidad, por la honradez, lo cual incluye el deseo de esforzarnos para merecer aquello que deseamos. La «casa» número diez nos trae la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, con lo cual se agudiza nuestro deseo de conocimiento de las causas de aquello que ocurre en nuestro vivir diario.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ mahtlactli tecpatl ‘diez pedernal’ nos induce a investigar para descubrir el comportamiento recto, apegado a la ética, para actuar en consecuencia.

Undécima Casa: mahtlactlihuan ze quiyahuitl ‘once lluvia’
Inicio: 18:43 del miércoles 23 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ posee como identidad diurna a Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, nombre de las tres estrellas que forman el palo horizontal del Mamalhuaztli ‘instrumento de movimiento rotatorio’ usado para generar fuego, mismas que los europeos identifican como cinturón de la costelación que ellos llaman Orión. Su energía se manifiesta entre las once de la noche y las tres de la mañana. No existe compañero nocturno. El ave presente es alotl ‘papagayo’.

ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘enrojecido’, rumbo de Tlatlauhqui Tezcatl ipoca ‘enrojecido el espejo su esplender’, nombre alterno de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, manifestación adulta de nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», nuestra «nupcialidad», eso que nos induce a comprometernos de manera permanente con alguien de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, por lo cual somos muy serviciales con los demás. Por ser quiyahuitl ‘lluvia’ manifestamos un carácter cambiante, podemos variar de la lluvia refrescante que hace germinar las semillas a la tormenta más fuerte, esa que arremete contra lo que está mal cimentado. También somos Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos hace protectores, propiciadores de las acciones de nuestros compañeros de trabajo.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze quiyahuiti ‘once lluvia’ nos hace inspiradores de vida, protectores de los demás, quienes se imbuyen de ganas de realizar acciones placenteras, propiciadoras de lo vivo. Esta onceava «casa» asumimos la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, con lo cual inspiramos a quienes conviven con nosotros a descubrir el colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ somos tanto protectores del comportamiento de quienes conviven con nostros cuanto inspiradores para que descubran el colorido de lo vivo y se imbuyan de él.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome xöchitl ‘doce flor’
Inicio: 18:43 del jueves 24 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ nos llega con la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, Venus en su fase de lucero de la mañana, lo cual nos hace adelantarnos a los acontecimientos, antes de que ocurra algo ya lo percibimos. No trae compañero nocturno. El ave presente en este retorno es quetzaltototl ‘pájaro precioso’, el quetzal, ave que no soporta vivir en cautiverio.

ð El retorno xöchitl ‘flor’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color xoxouhqui ‘azul celeste’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, manifestación madura de nuestro «yo mente», proveniente de nuestro instinto de tiempo. Es rumbo masculino, por lo cual nos nace ser emprendedores, actuantes. Por ser xöchitl ‘flor’ nos inspiramos para completar eso que estamos trabajando, para cerrar el ciclo que está en curso. Por también ser Xöchiquetzalli ‘preciosidad florida’, nos esforzamos por concluir hermosamente eso que estamos en proceso de terminar.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome xöchitl ‘doce flor’ es un día que nos permite visualizar un final hermoso para aquello en que estamos trabajando. En esta undécima «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Zentecuihtli ‘protector de lo que une’, lo cual hace que los demás se imbuyan de fuerza para contribuir a la unidad colectiva.

Ü síntesis: en este ilhuitl ‘retorno’ nos llenamos de fuerza interna para ver anticipadamente un hermoso final para lo que hacemos colectivamente, para unificarnos con nuestros compañeros.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei zipactli ‘trece caiman’
Inicio: 18:43 del viernes 25 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ únicamente tiene identidad diurna, Zitlalin icue ‘estrella su falda’, que es la fuerza femenina de todas las estrellas juntas forman el universo. No hay identidad nocturna. El ave presente es el toznenetl que el diccionario traduce como “loro pequeño” y que aparece en el Códice Borbónico como un loro amarillo.

ð El retorno zipactli ‘iguana’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia que, cuando madura, nos hace descubrir la fuerza de nuestra pertenencia colectiva. Es rumbo femenino, por lo cual nos mostramos muy receptivos ante los demás, dispuestos a escuchar su palabra. Por ser zipactli ‘iguana’ tenemos mucho ánimo para iniciar asuntos y proyectos, se nos facilita empezar aquello que hemos soñado con vehemencia. Por también ser Tonacatecuihtli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘señora de abundancia’ este retorno día noche es propicio para iniciar aquello que nos dará abundancia de nutrientes.

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Ze Cozcacuauhtli Tonalpohualli

4

ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’,
Inicio: 18:43 del lunes 31 diciembre de 2012. Fin: 18:43 del domingo 13 de enero de 2013.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Cozcacuauhtli Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 16)
click en la imagen para ampliarla

Decimosexto trecenario, ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’, mismo que tiene como compañeros a Xolotecuihtli ‘protector acompañante’, nombre de Venus en su fase de Lucero de la Tarde, es decir, se trata de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, cuyo emblema en el pecho lo identifica en el Códice Borbónico, y Tlalchitonatiuh ‘va irradiando hacia la tierra’, representación del sol cuando se oculta en el poniente para ir a proteger a nuestros difuntos, haciéndose Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, es decir, cuando va a alumbrar a los asiáticos, a los australianos, a los africanos y a los europeos. En este trecenario somos muy solidarios, muy serviciales, muy protectores del legado de nuestros difuntos y de proteger a los extranjeros del resto del planeta. En este trecenario nutrimos todo lo nuevo, lo que empieza. Nuestra palabra es muy ágil, siempre buscando la renovación de nuestros sentimientos éticos.

Primera Casa: ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’
Inicio: 18:43 del lunes 31 diciembre de 2012.

ð El numeral ze ‘uno’ es el inicio de cualquier cuenta, es por esto que tiene como identidad diurna a Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, que protege lo que inicia, y como identidad nocturna a Huehueteötl ‘pupila antigua’, que es otro nombre para el fuego. Esto tiene que ver con el «gran fuego» que se manifestó en el momento del «gran estruendo» que dio origen al universo hace 9,000 millones de años. Así, en el pensamiento tolteca el fuego es originador, por esto aparece en el centro de nuestra huei cuauhxicalli ‘gran jícara del águila’, nombre nahua del erróneamente llamado calendario azteca. El ave presente es nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que cuando ya madura, entre los 18 y los 24 años de edad, se manfiesta como «impetridad», esa fuerza instintiva que nos hace descubrir la secuencia de actividades que nos hacen alcanzar el éxito en cada proyecto que iniciamos. Es rumbo masculino, lo que nos inspira para la acción, para ser intrépidos. Como somos cozcacuauhtli ‘quebrantahuesos’, somos dados a descubrir lo más valioso, la esencia de las cosas, como esta ave rompe los huesos para comerse la médula; somos muy sensatos, prestos a dar sabios consejos. También somos Itzpapalotl ‘mariposa obsidiana’, lo cual nos hace estar activos entre las 11 de la noche y las 4 de la mañana, que es cuando se manifiesta en el cielo nocturno esta constelación, la misma que los europeos llaman Orión.

ð La dualidad ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’ nos infunde una gran percepción para descubrir la esencia de aquello que queremos iniciar, lo cual garantiza su éxito final. Esta es la primera «casa», por esto asumimos la indentidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos inspira para renovar aquello que dejó de ser vital.

Ü síntesis: el retorno ze cozcacuauhtli ‘uno quebrantahuesos’ nos infunde deseos de iniciar acciones que serán benéficas para otros, sensatas, que protegerán el legado de nuestros abuelos anahuacas.

Segunda Casa: ome olin ‘dos movida’
Inicio: 18:43 del martes 1 de enero de 2013.

ð El numeral ome ‘dos’ tiene como identidad diurna a Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, la tierra en su identidad masculina, es decir, en su identidad cósmica, como cuerpo interestelar, lo cual nos da identidad ética, respetando nuestra palabra, o sea, la verdad de aquello que decimos a otros. Como identidad nocturna tiene a Itztli ‘obsidiana’, un nombre de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, como se llama a nuestras profundas convicciones éticas, por lo cual somos dados a descubrir y cortar todo aquello que no se apega estrictamente a lo éticamente correcto. Como ave está presente el quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno olin ‘movida’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo intenso’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nombre de nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», mismo que cuando madura, entre los 12 y los 18 años de edad, se manifiesta como un sentimiento de pertenencia colectiva, como una gran solidaridad que nos hace buscar el beneficio de todos, que nos impele a la acción política. Es rumbo femenino, lo que nos infunde una actitud receptiva ante los demás. Al ser olin ‘movida’ somos dados a movernos continuamente, a nos detenernos en el curso de las acciones que emprendimos, para completarlas en tiempo y forma. También somos Xolotl ‘acompañante’, el planeta Venus en su fase de Lucero de la Tarde, lo cual nos hace ser solidarios, serviciales.

ð La dualidad ome olin ‘dos movida’ nos infunde el deseo de cumplir con nuestra tarea de proteger nuestra palabra, nuestra rectitud, nuestra responsabilidad ante los demás. Esta segunda «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos imbuye el deseo de encontrar nuestro sentir más profundo respecto a los asuntos en curso.

Ü síntesis: El retorno ome olin ‘dos movida’ es propicio para encontrar nuestro sentir profundo en lo referente la palabra solidaria que dimos a otros, para cumplirla puntualmente.

Tercera Casa: yei tecpatl ‘tres pedernal’
Inicio: 18:43 del miércoles 2 de enero de 2013.

ð El numeral yei ‘tres’ tiene como identidad diurna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo que nos infunde un deseo de automejora, de autopurificación, tal como ocurre con el agua de los ríos mientras va fluyendo, como identidad nocturna este numeral nos hace asumir la identidad de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, nombre del sol naciente, mismo que con sus primeros rayos luminosos nos hace descubrir el colorido de nuestro entorno. El ave presente es cuixin ‘milano’.

ð El retorno tecpatl ‘pedernal’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Yayauhqui Tezcatl ipoca ‘negruzco espejo su esplender’, nombre nahua de nuestro instinto de espacio, de nuestro «yo cuerpo», mismo que madura entre los seis y los doce años de edad, cuando se va convirtiendo en la imagen de nuestras convivcciones éticas más sentidas. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser audaces, impetuosos. Por ser tecpatl ‘pedernal’ nos infunde un espíritu analítico, frío, que nos permite penetrar a la esencia de los asuntos en que estamos involucrados. Por también ser Chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’ somos dados al autosacrifio, a hacer esfuerzos especiales para lograr aquello por lo cual luchamos.

ð La dualidad yei tecpatl ‘tres pedernal’ es propicia para descubrir la esencia aquello de nosotros mismos que no está de acuerdo con nuestras convicciones éticas y cortarlo, aunque nos duela. En esta tercera «casa» nos trae la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, en este caso es posible que nos traiga algunas lagrimas benéficas, en caso de que los cortes de aquello que nos daña nos hayan lastimado demasiado.

Ü síntesis: El retorno yei tecpatl ‘tres pedernal’ es generador de procesos de automejora al descubrir eso que nos daña, que nos separa de los demás por estar fuera de lo éticamente correcto, y cortarlo.

Cuarta Casa: nahui quiyahuitl ‘cuatro lluvia’
Inicio: 18:43 del jueves 3 de enero de 2013.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ nos trae la hermosa identidad diurna de Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos infunde un ánimo de protección para quienes conviven con nosotros, como identidad nocturna nos hace ser Zentecuihtli ‘fuerza armonizante que unifica’, esto nos hace infundir en quienes nos rodean el deseo de unión, el deseo de pertenecer. El ave presente es zolin, que los europeos identificaron como la codorniz europea.

ð El retorno quiyahuitl ‘lluvia’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», que madura entre los 24 y los 30 años para darnos la fuerza instintiva que nos hace buscar pertenencia permanente con una persona de sexo complementario. Es rumbo femenino, por lo cual somos dados a ser muy receptivos ante quienes nos rodean. Por ser quiyahuitl ‘lluvia’, somos muy refrescantes, muy fecundantes de las ideas de otros, mismas que son expresadas verbalmente. Por ser también Tonatiuh ‘va irradiando’, el sol, se refuerza nuestro poder de protección, lo cual se manifiesta infundiendo en los demás un sentimiento de autosuficiencia, de potencia.

ð La dualidad nahui quiyahuitl ‘cuatro lluvia’ nos imbuye una gran fuerza protectora de quienes conviven en nuestro entorno, nos hacemos una presencia deseada, mostramos liderazgo armonizante. Esta cuarta «casa» nos hace asumir la identidad de Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual refuerza nuestro liderazgo armonizante, volviendonos aún más aceptados por otros.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ nahui quiyahuitl ‘cuatro lluvia’ nos hace ser protectores de quienes nos rodean, propiciando que cada quien descubra dentro de sí mismo la fuerza para actuar.

Quinta Casa: macuilli xöchitl ‘cinco flor’
Inicio: 18:43 del viernes 4 de enero de 2013.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ tiene como identidad diurna a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cual nos infunde fuerza para trabajar en aquello que ya sirvió, eso que ya perdió vitalidad, para que se haga nutriente nuevamente. Como identidad nocturna somos Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, por lo cual sentimos deseo de proteger el legado de nuestros difuntos, para que no se pierda, en este ciclo día noche es posible que sintamos deseos de acercarnos a nuestra herencia ancestral, la que nos legaron los anahuacas del «quinto sol» tolteca. Como ave está presente cacalotl, pájaro negro pequeño que los españoles llamaron cuervo.

ð El retorno xöchitl ‘flor’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestro «yo mente», que al madurar entre los 18 y los 24 años nos va generando nuestra voluntad logradora, nuestra «impetridad», misma que nos da una intuición instintiva para descubrir la secuencia de pasos que tenemos que seguir para tener éxito en lo que nos proponemos. Es día masculino, lo que nos hace ser emprendedores, activos. Por ser es un ciclo día noche xöchitl ‘flor’, nos interesa culminar aquello que está en proceso, completar lo que está en curso. Por también ser Xöchiquetzalli ‘belleza florida’ todo lo hacemos a manera de que sea hermoso, bien proporcionado.

ð La dualidad macuilli xöchitl ‘cinco flor’ es propicia para terminar de autorenovarnos, para completar el ciclo de protección del legado de nuestros difuntos, para actuar de manera esplendente, haciendo hermoso todo lo que hacemos. En esta quinta «casa» asumimos la identidad de Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos hace buscar aquello que no se apega a nuestras convicciones éticas y cortarlo de manera irreversible.

Ü síntesis: el retorno macuilli xöchitl ‘cinco flor’ nos hace ser renovadores de lo ético, nos hace buscar la culminación de aquello en lo cual hemos estado trabajando.

Sexta Casa: chicoaze zipactli ‘seis caimana’
Inicio: 18:43 del sábado 5 de enero de 2013.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ nos trae como identidad diurna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo que nos infunde un deseo de proteger a nuestros difuntos, lo cual quizás se manifieste como un acercamiento a nuestros abuelos del «quinto sol» tolteca, como una defensa de su legado. Como identidad nocturna somos Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos imbuye un deseo de trabajar en nuestro automejoramiento, como hace el agua que fluye en los ríos. Como ave está presente itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno zipactli ‘caimana’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del coxauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», el cual madura entre los 12 y los 18 años y, al estar maduro, nos hace sentir pertenencia colectiva, nos imbuye el deseo de trabajar para el mejoramiento de todos, para actuar políticamente. Es rumbo femenino, lo cual nos hace receptivos, atentos a cualquier solicitud de algún semejante. Por ser zipactli ‘iguana’ sentimos muy fuertemente el deseo de empezar, quizás algún proyecto ya bien configurado, lo cual garantiza su posterior culminación. También somos Tonacatecuitli ‘protector de abundancia’ y Tonacazihuatl ‘señora de abundancia’, lo cual hace propicio todo aquello que tiene que ver con nuestro sustento.

ð La dualidad chicoaze zipactli ‘seis iguana’ nos hace protectores del legado de nuestros difuntos, de nuestra autorenovación por medio de la asunción de aquellos principios éticos que dieron fuerza a nuestros ancestros del «quinto sol» tolteca, para proter su legado y para hacernos fuertes nosotros, para proteger nuestro sustento. Esta sexta «casa» nos hace asumir la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, el sol naciente, lo cual nos permite irradiar luz en nuestro entorno, quizá proyectando a los demás la luz de nuestro «sexto sol» tolteca.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ chicoaze zipactli ‘seis caimana’ es muy propicio para la autorrenovación con base en el legado de nuestros abuelos del «quinto sol» de Anáhuac.

Septima Casa: chicome ehecatl ‘siete viento’
Inicio: 18:43 del domingo 6 de enero de 2013.

ð El numeral chicome ‘siete’ tiene como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos infunde una fuerza interior que los demás perciben con una influencia que une, que nos acerca, como identidad interna nos llega Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de basura’, lo cuan nos inspira para renovar aquello que ya se desgastó, que ya perdió su fuerza original, para que se vuelva vital de nuevo. como volante está presente tizapapalotl ‘mariposa blanca’.

ð El retorno ehecatl ‘viento’ es del mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del elemento quiyahuitl ‘lluvia’, del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestro instinto de espacio, nuestro «yo cuerpo», mismo que cuando ya madura, entre los 6 y los 12 años de edad, se convierte en el despositaro de nuestras convicciones éticas más sentidas, de la congruencia entre nuestra palabra y nuestros hechos. Es rumbo masculino, lo cual nos da audacia, decisión para actuar. Por ser ehecatl ‘viento’, en este retorno somos dados a movernos sin rumbo fijo, adaptándonos a lo que llega. Por también ser Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’ somos muy dados a ayudar a los demás, a ser solidarios con quienes conviven con nosotros.

ð La dualidad chicome ehecatl ‘siete viento’ nos llena de una fuerza armonizante suave, tal como una brisa agradable, que inspira en los demás el deseo de unidad, de ayuda mutua, que nos hace emprendedores sin ser avasalladores de los derechos de otros. En esta séptima «casa» asumimos la identidad de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos imbuye de una fuerza interna que se manifiesta en los demás como un deseo de acercamiento, como un descubrimiento de nuestra pertenencia colectiva.

Ü síntesis: El ilhuitl ‘retorno’ chicome ehecatl ‘siete viento’ resulta en extremo favorable para el acercamiento con nuestros semejantes, para contribuir a todo lo que une, a lo que fortalece.

Octava Casa: chicoyei calli ‘ocho casa’
Inicio: 18:43 del lunes 7 de enero de 2013.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ tiene como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos da fuerza para inducir a los demás a expresar sus ideas con palabras, es decir, que fecundamos su pensamiento para que germine. Como identidad nocturna somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar la razón de ser de eso que hacemos, la causa primera de nuestro actuar. Como ave está presente el símbolo patrio anahuaca y mexicano: itzcuauhtli ‘águila obsidiana’.

ð El retorno calli ‘casa’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo del elemento tlalli ‘tierra’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», mismo que madura entre los 24 y los 30 años de edad para convertirse en «potencia», manifestación de nuestra «nupcialidad», eso que nos hace sentir necesidad de unirnos de manera total y permanente con alguien de sexo complementario al nuestro. Es rumbo femenino, por lo cual mostramos receptividad ante los demás, somos acogedores de las propuestas ajenas. Al ser calli ‘casa’, nos interesa todo aquello que semeja a una casa, empezando por nuestro cuerpo y siguiendo hasta nuestra patria. Como también somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’ nos encerramos dentro de nosotros mismos para descubrir nuestros deseos más profundos respecto a lo que hacemos a diario, esto nos hace actuar con mayor convicción, con mayor decisión.

ð La dualidad chicoyei calli ‘ocho casa’ nos imbuye de fuerza interior muy poderosa, que inspira en los demás el deseo de buscar dentro de sí mismos sus verdaderas motivaciones, sus deseos más profundos, de aquello que más alegría les causa, de lo que más les hace disfrutar. En esta octava «casa» asumimos como identidad nocturna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos infunde el deseo de proteger el legado de nuestros difuntos, lo cual se puede manifestar como interés por conocer nuestra herencia anahuaca, el legado de nuestros abuelos del «quinto sol».

Ü síntesis: en el retorno chicoyei calli ‘ocho casa’ asumimos una identidad muy fuerte, muy inspirante para que los demás descubran sus deseos más profundos, su interés por nuestra cultura ancestral.

Novena Casa: chiconahui cuetzpalli ‘nueve lagarto’
Inicio: 18:43 del martes 8 de enero de 2013.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ trae como identidad diurna a Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, por lo que nos imbuimos de un fuerte sentimiento de pertenencia colectiva, de solidaridad con nuestros semejantes. También asumimos la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace originadores de autoconfianza de los demás, con lo cual sus ideas germinan y se hacen palabras. Como ave está presente chalchiuhtotolin ‘totola preciosa’, lo cual nos impele al autosacrificio.

ð El retorno cuetzpalli ‘lagartijo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, el rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo del elemento tletl ‘fuego’, rumbo de Huitzilopochli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que madura entre los 18 y los 24 años para hacerse nuestra «impetridad», eso que genera nuestra vocación profesional y que nos hace perseverar en lo que nuestro corazón desea lograr. Es rumbo masculino, por lo cual somos actuantes, audaces. Por ser cuetzpalin ‘lagartijo’, somos muy vitales, muy activos, se nos da muy bien todo aquello que tiene que ver con el alimento. Por ser Huehuecoyotl ‘coyote anciano’ somos muy dados a buscar diversión, con canto, quizás de tipo sensual.

ð La dualidad chicoanahui cuetzpalli ‘nueve lagartijo’ nos genera un espíritu de solidaridad inspirante de gran actividad en los demás, predicando con el ejemplo, nos interesa la música, la recreación con los demás. Esta novena «casa» nos imbuimos de la identidad nocturna de Chalchiutlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace autopurificarnos, como lo hace el agua de los ríos mientras fluye, esto puede ocurrir durante la noche, mientras dormimos, en forma de sueños reveladores.

Ü síntesis: En el retorno chiconahui cuetzpalli ‘nueve lagartijo’ nos imbuimos de alegría, de solidaridad, de autoconfianza para expresar nuestra palabra, quizás en forma de canto.

Decima Casa: mahtlactli cohuatl ‘diez serpiente’
Inicio: 18:43 del miércoles 9 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ sólo tiene identidad diurna, es Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, lo cual nos imbuye el deseo de actuar correctamente, de congruencia entre nuestro pensar y nuestro actuar. No hay compañero nocturno. Como ave está presente tecolotl ‘buho’, ave nocturna reputada como sabia.

ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo del elemento ehecatl ‘aire’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestra identidad «yo género», misma que madura entre los 12 y los 18 años para hacerse nuestra «gemelidad», eso que nos hace percibir una pertenencia colectiva con nuestros congéneres. Es rumbo femenino, lo cual nos induce a una actitud de receptividad, de acogimiento a lo que originan otros. Por ser cohuatl ‘serpiente’, somos muy cambiantes, avanzamos de manera zigzagueante hacia lo que nos interesa, como que sí pero no, hasta que finalmente nos lanzamos a fondo, como lo hace la serpiente con su presa. Por también ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ y Chalchiutonal ‘energía esmeralda’, somos como el agua horizontal, nos autopurificamos mientras avanzamos.

ð La dualidad mahtlactli cohuatl ‘diez serpiente’ nos hace ser rectos, apegados a lo éticamente correcto, aparentemente vacilantes en lo que deseamos, pero sin nunca perder de vista aquello que interesa a nuestro corazón. En esta décima «casa» asumimos como identidad nocturna a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos induce a renovar lo que ya había sido desechado, para restaurar nuevamente su fuerza vital.

Ü síntesis: Este ilhuit ‘retorno’ mahtlactli cohuatl ‘diez pedernal’ nos hacemos éticos, nos interesa el comportamiento apegado a nuestras convicciones más sentidas, aunque no siempre lo mostremos.

Undecima Casa: mahtlactlihuan ze miquiztli ‘once muerte’
Inicio: 18:43 del jueves 10 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ sólo nos trae identidad diurna, a Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, las tres estrellas que forman el palo horizontal del mamalhuaztli ‘instrumento barrenador’, que se usa para encender fuego, mismas tres estrellas que forma el cinturón de la constelación llamada Orión por los europeos. No hay identidad nocturna. El ave presente es alotl ‘guacamaya’.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo del elemento atl ‘agua’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, nuestro instinto de espacio, de nuestra identidad «yo cuerpo», que madura entre los 6 y los 12 años para hacerse nuestra «vitalidad», eso que nos hace dueños de una salud inquebrantable. Es rumbo masculino, lo cual nos hace ser audaces, emprendedores, actuantes. Por ser miquiztli ‘muerte’, nos sentimos inclinados a cerrar ciclos, a cortar con aquello que ya concluimos, para permitir el inicio de nuevos ciclos, para renovarnos internamente. Por también ser Tecziztecatl ‘de entre caracoles’, el mar que sube y baja según la luna, y Metztli ‘luna, nos sentimos inclinados a dejarnos llevar por los acontecimientos, como el agua del mar se ajusta a la fuerza de atracción de la luna.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze miquiztli ‘once muerte’ nos hace actuar en función de lo que ya concluyó su ciclo vital, actuamos de acuerdo a nuestro sentir de renovación, quizás por inspiración de sueños esclarecedores. Esta undécima «casa» nos hace sumir la identidad de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, que nos hace buscar internamente para descubrir lo que en verdad desea nuestro corazón.

Ü síntesis: Este ilhuitl ‘retorno’ nos trae cierta nostalgia por lo que termina, lo cual nos hace trabajar internamente para descubrir eso que nuestro corazón siente como esencial, para empezar de nuevo.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome mazatl ‘doce venada’
Inicio: 18:43 del viernes 11 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ nos ofrece sólo la identidad diurna de Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, el planeta Venus en su fase de Lucero de la Mañana, lo cual nos induce a adelantarnos a los acontecimientos, a adivinar el futuro inmediato. No hay identidad nocturna. El Ave presente es quetzaltototl ‘pajaro precioso’, llamado quetzal en castellano, ave que no soporta el cautiverio, que tiene vocación de libertad.

ð El retorno mazatl ‘venada’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo del elemeno tlalli ‘tierra’, rumbo de nuestro instinto de placer, de nuestra identidad «yo eros», que madura entre los 24 y los 30 años para hacerse nuestra «nupcialidad», que nos da «potencia» para buscar una pareja de sexo complementario para compartir para siempre nuestro vivir. Es rumbo femnino, lo que nos hace ser receptivos. Por ser mazatl ‘venada’, somos muy perceptivos de nuestro entorno, siempre alerta a cualquier cosa que amenace nuestra integridad. Por también ser Tlaloc ‘licor fecundador de la tierra’, somos propiciadores de la germinación de ideas para que se conviertan en palabras.

ð La dualidad mahtlactlihuan ome mazatl ‘doce venada’ nos hace muy perceptivos y muy intuitivos, nos volvemos muy conscientes de nuestro entorno y de lo por venir. En esta «casa» número doce asumimos la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cuan nos hace inducir en los demás la confianza para que sus pensamientos se hagan palabras.

Ü síntesis: el presente retorno nos hace muy perceptivos y muy intuitivos, lo cual de manera no consciente compartimos solidariamente con los demás, con lo cual los protegemos.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei tochtli ‘trece conejo’
Inicio: 18:43 del sábado 12 de enero de 2013.

ð El numeral mahtlactlihuan yei ‘trece’ tiene como identidad diurna a Zitlalin icue ‘estrella su falda’, fuerza femenina de las estrellas, identificada con Mixcoahuatl ‘serpiente nubosa’, llamada Vía Lactea por los europeos. No tiene identidad nocturna. El ave presente es toznenetl ‘perico amarillo’.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texouhqui ‘azul’, rumbo del elemento tletl ‘fuego’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestra identidad «yo mente», misma que cuando madura, entre los 18 y los 24 años, nos hace dueños de nuestra «impetridad», esa fuerza vocacional que nos hace lograr lo que quermos a traves de la persistencia en lo que quiere nuestro corazón. Es rumbo masculino, lo que nos imbuye deseo de acción, que nos hace audaces. Por ser tochtli ‘conejo’, somos muy impredecibles, en este retorno día noche pueden surgir cosas inesperadas, aún insospechadas. Por también ser Meyahuel ‘fuente sagrada’, somos muy benéficos para los demás.

ð La dualidad mahtlactlihuan yei tochtli ‘trece conejo’ nos genera una gran fuerza para enfrentar emergencias inesperadas, para convertirlas en benéficas. Esta trecena «casa» asumimos como identidad nocturna a Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual nos induce a proteger lo que inicia.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ es de culminación y de inicio, es muy fuerte, nos permite cosechar y sembrar al mismo tiempo. Pueden ocurrir cosas inesperadas, insospechadas.

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Ze Calli Tonalpohualli

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ze calli ‘uno casa’,
Inicio: 18:43 del martes 18 de diciembre de 2012. Fin: 18:43 del lunes 31 diciembre de 2012.
Tlacatzin Stivalet Corral


Amoxtli Huitzilopochtli – Ze Calli Tonalpohualli (Códice Borbónico Lám. 15)
click en la imagen para ampliarla

Trecenario número quince, ze calli ‘uno casa’, es femenino, del rumbo zihuatlanpa ‘hacia entre mujeres’, el poniente, del color tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, cuando ya ha madurado, se manifiesta en nosotros como una fuerte necesidad de pertencia a una única persona de sexo complementario al nuestro, esta necesidad de amor permanente incluye a los hijos con nuestra pareja. Durante los trece días está presente Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, la misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta como una presencia nocturna que nos impele a actuar éticamente en todo momento. Es trecenario que hace nacer en nosotros la necesidad de renovación interna, de desechar todos aquellos comportamientos nuestros que no se apegan a nuestra autoexigencia de proteger cada día lo vivo, lo cierto, lo ajeno, lo débil y lo armonioso. En este tiempo nos nace hablarde manera juguetona pero cortante, la intención durante el trecenario es la abundancia, la nutrición de lo que crece.

Primera Casa: ze calli ‘uno casa’
Inicio: 18:43 del martes 18 de diciembre de 2012.

ð El numeral ze ‘uno’ siempre nos trae al fuego como identidad, a Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ como identidad diurna y a Huehueteötl ‘pupila antigua’ como identidad nocturna, esto nos llena de energía para iniciar con fuerza aquello que nos ronda en el corazón como proyecto importante. Como ave está presente el nexhuitzilin ‘colibrí cenizo’.

ð El retorno calli ‘casa’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del color tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros» que, al ya estar maduro, nos hace buscar una pareja permanente con sexo complementario al nuestro. Este rumbo es femenino, por lo que somos receptivos, acogedores de la palabra de nuestros semejantes. Este rumbo no inspira proteger lo débilAl ser calli ‘casa’ nos interesa mucho nuestro cuerpo, nuestro hogar, nuestra patria, es decir, todo aquello que nos resguarda. Por también ser Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’ nos interesa encerrarnos a reflexionar sobre lo que nos interesa profundamente en las situaciones en que estamos involucrados en el presente.

ð La dualidad ze calli ‘uno casa’ nos hace sentir mucha energía para cuidar de aquello que nos protege, para descubrir nuestro sentir más profundo en lo que nos atañe en el presente de nuestro vivir, descubrir la verdad de nuestro corazón para actuar en consecuencia. En esta primera «casa» se manifiesta en nosotros la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño precioso’, nombre del sol naciente, lo cual nos hace descubrir el colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: En el ilhuitl ‘retorno’ ze calli ‘uno casa’ nos despierta nuestra conciencia interna, nos hace descubrir el camino hacia el inicio de acciones que buscan el beneficio de nuestro cuerpo.

Segunda Casa: ome cuetzpalli ‘dos lagartijo’
Inicio: 18:43 del miércoles 19 de diciembre de 2012.

ð El numeral ome ‘dos’ llega con la identidad diurna de Tlaltecuihtli ‘protector terreno’, lo cual nos hace protectores de nuestro entorno, también nos trae la identidad nocturna de Itztli ‘obsidiana’, lo cual nos inspira para buscar todo aquello que está fuera de la ética para cortarlo como navaja de obsidiana. El ave presente es quetzalhuitzilin ‘colibrí precioso’.

ð El retorno cuetzpalli ‘lagartijo’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color texohtic ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, manifestación madura de nuestro instinto de tiempo, de nuestro «yo mente». Este rumbo nos inspira amor a nuestra ocupación profesional. Es rumbo masculino, lo cual nos hace iniciadores de acciones. Por ser cuetzpalli ‘lagartijo’ manifestamos una gran energía vital, se nos facilita el obtener nuestro alimento cotidiano. Al también ser Huehuecoyotl ‘coyote anciano’, sentimos ganas de gozar, de divertirnos con música.

ð La dualidad ome cuetzpalli ‘dos lagartijo’ es un día que nos hacemos protectores de lo ético, la mejor manera de proteger nuestro vivir, también sentimos deseos de diversión, de gozar con la música. Como identidad nocturna, en esta segunda «casa» nos asumimos como Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos da la fuerza de influir en los demás para unirnos, esto puede manifestarse en forma de sueños.

Ü síntesis: en el retorno ome cuetzpalli ‘dos lagartijo’ nos hace disfrutar al hacernos en protectores de la unidad, a través de una superación de aquellas fallas éticas que ocasionan ruptura con los demás.

Tercera Casa: yei cohuatl ‘tres serpiente’
Inicio: 18:43 del jueves 20 de diciembre de 2012.

ð El numeral yei ‘tres’ nos trae la identidad diurna de Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ lo cual nos da la fuerza autorrenovadora del agua de los ríos, que se autopurifican mientras fluyen, también nos trae la identidad nocturna de Piltzinteötl ‘pupila niño hermoso’, nombre del sol naciente, lo cual nos hace irradiar en nuestro entorno para que cada quien descubra el colorido de nuestro vivir. Como ave está presente el cuixin ‘milano’, ave de largas alas y excelente vista.

ð El retorno cohuatl ‘serpiente’ pertenece al tlahuilcopa ‘hacia la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nombre de nuestra pertenencia colectiva, que es manifestación madura de nuestro instinto de pervivencia, de nuestro «yo género». Es rumbo femenino, lo cual nos hace receptivos para las solicitudes de los demás. Por ser cohuatl ‘serpiente’ somos indecisos, cambiamos el rumbo de nuestras acciones, aunque siempre terminamos logrando nuestro objetivo. Por también ser Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’ y Chalchiuhtonal ‘energía esmeralda’ se refuerza nuestro poder de automejoramiento.

ð La dualidad yei cohuatl ‘tres serpiente’ nos hace ser indecisos en la superación de nuestras fallas de comportamiento, aunque siempre terminamos rompiendo con eso que no va de acuerdo a nuestras convicciones. Esta tercera «casa» nos trae como identidad nocturna a Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos acerca a seres queridos ya fallecidos, quizás en forma de sueños nostálgicos.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ yei cohuatl ‘tres serpiente’ nos trae indecisión sobre nuestra conductapero terminamos optando por lo ético, quizás con ayuda de algún ser querido ya fallecido.

Cuarta Casa: nahui miquiztli ‘cuatro muerte’
Inicio: 18:43 del viernes 21 de diciembre de 2012.

ð El numeral nahui ‘cuatro’ tiene como identidad diurna a Tonatiuh ‘va irradiando’, nombre nahua del sol, lo cual nos hace ser protectores de nuestro entorno, como identidad nocturna nos trae a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos convierte en propiciadores de la unidad con nuestros semejantes. El ave presente es zolin ‘codorniz’.

ð El retorno miquiztli ‘muerte’ es del mitlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, nuestro instinto de espacio que, al madurar, se convierte en nuestras convicciones éticas, eso que protege nuestro «yo cuerpo», por eso nos nace proteger todo lo vivo. Es rumbo masculino, por lo que mostramos mucha iniciativa. Al ser miquiztli ‘muerte’ sentimos deseos de cortar los ciclos ya concluidos para permitir el inicio de nuevos ciclos en nuestro vivir. Al también ser Tecziztecatl ‘de entre caracoles’ y Metztli ‘luna’, somos dados a renovar ciclos.

ð La dualidad nahui miquiztli ‘cuatro muerte’ nos llena de deseos de proteger cambio interno, de renovar lo que ya está muerto, de desechar aquellas convicciones que ya no nos funcionan en nuestro vivir cotidiano. Es la cuarta «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana como una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. La cuarta «casa» nos trae como identidad nocturna a Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos hace automejorarnos tal como lo hace el agua de los ríos que se autopurifica al fluir.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ nahui miquiztli ‘cuatro muerte’ es muy fuerte para renovarnos, para romper aquello que ya dejó de ser nutriente, para permitir el inicio de nuevos ciclos armonizantes.

Quinta Casa: macuilli mazatl ‘cinco venada’
Inicio: 18:43 del sábado 22 de diciembre de 2012.

ð El numeral macuilli ‘cinco’ trae como identidad diurna a Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos hace renovar aquello que ya no nos hace avanzar, lo que ya sirvió, como identidad nocturna nos llega Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual acerca a nosotros a personas queridad que ya murieron. Como ave está presente el cacalotl ‘cuervo’.

ð El retorno mazatl ‘venada’ es del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer que, al madurar plenamente, se vuelve nuestra nupcialidad, lo cual protege nuestro «yo eros». Es rumbo femenino, lo cual nos hace acogedores, receptivos ante los demás. Por ser mazatl ‘venada’ somos muy sensibles a nuestro entorno, siempre alertas para cualquier cosa que pueda representar un peligro. También somos Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace ser propiciadores de las ideas de quienes nos rodean, a fin de que se conviertan en palabras.

ð La dualidad macuilli mazatl ‘cinco venada’ nos hace buscar la renovación de nuestro comportamiento para propiciar en los demás el surgimiento de ideas en forma de palabras, mismas que aceptamos gustosos. Es la quinta «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. Esta «casa» número cinco nos trae la identidad nocturna de Tlazolteötl ‘fuerza renovadora de basura’, lo cual nos hace sentir deseos de renovación de aquello que ya fue utilizado.

Ü síntesis: este retorno nos inspira para renovarnos, para trabajar en todo aquello que representa algún peligro inadvertido anteriormente, alguna falla ética que nos haga vulnerables.

Sexta Casa: chicoaze tochtli ‘seis conejo’
Inicio: 18:43 del domingo 23 de diciembre de 2012.

ð El numeral chicoaze ‘seis’ nos llega con la identidad de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos acerca a nuestros seres queridos ya fallecidos, quienes se hacen presentes de una u otra manera, como identidad nocturna está presente Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, que nos hace ser como el agua de los ríos, que se autopurifica mientras fluye. Está presente itzchicuahtli ‘lechuza obsidiana’.

ð El retorno tochtli ‘conejo’ es del huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del color texohtic ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestra voluntad logradora, manifestación madura de nuestro instinto de tiempo, de nuestro «yo mente». Es rumbo masculino, por esto mismo sentimos necesidad de ser emprendedores, atrevidos. Por ser tochtli ‘conejo’, sentimos mucha impetuosidad, somos cambiantes, impredecibles. También somos Meyahuel ‘manantial sagrado’, por lo cual somos propiciadores de aquello que nutre, que fortifica a quienes nos rodean.

ð La dualidad chicoaze tochtli ‘seis conejo’ nos trae una identidad inquieta, cambiante, buscando aquello que pueda nutrirnos a nosostros mismos y a los demás, eso que nos haga superar carencias éticas. Es la sexta «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. En esta sexta «casa» asumimos la identidad interna de Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace buscar nuestro sentir interno más profundo, para actuar en consecuencia.

Ü síntesis: En el retorno chicoaze tochtli ‘seis conejo’ asumimos una identidad de inquieta búsqueda dentro de nosotros mismos para descubrir aquello que nos limpia para nutrir a los demás.

Séptima Casa: chicome atl ‘siete agua’
Inicio: 18:43 del lunes 24 de diciembre de 2012.

ð El numeral chicome ‘siete’ posee como identidad diurna a Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual nos hace actuar de manera concondante con quienes conviven con nosotros, como identidad nocturna está presente Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’, lo cual nos hace buscar aquello que ya fue desechado, eso que ya había servido, para renovarlo, para restaurar su fuerza. El ave presente es itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, que es el emblema tanto de Anáhuac cuanto de México.

ð El retorno atl ‘agua’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, el rumbo del cozauhqui ‘amarillo dorado’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia que, al estar maduro se manifiesta como fuerte sentimiento de pertenencia con nuestros semejantes, como nuestro «yo género». Es rumbo femenino, por lo cual sentimos receptividad ante quienes conviven con nosotros. Por ser atl ‘agua’ somos muy adaptables, muy dados a pensar. También somos Xiuhtecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’, lo cual nos hace adoptar una personalidad cálida, protectora de quienes nos rodean.

ð La dualidad chicome atl ‘siete agua’ es muy armonizante, nos inundamos de pensamientos que buscan la renovación de lo que unifica, la superación de nuestras fallas de comportamiento con los demás. Es la séptima «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. En esta «casa» asumimos la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, con lo cual nos hacemos fecundantes de las ideas de quienes conviven con nosotros, mismas que germinan como palabra.

Ü síntesis: el retorno chicome atl ‘siete agua’ es muy armonizante, nos hace descubrir aquello que renueva nuestras convicciones, haciéndonos armonizantes con quienes nos rodean.

Octava Casa: chicoyei itzcuintli ‘ocho perro’
Inicio: 18:43 del martes 25 de diciembre de 2012.

ð El numeral chicoyei ‘ocho’ nos da como identidad diurna a Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace fecundantes de las ideas de quienes conviven con nosotros y, por esto mismo, se convierten en palabra, como identidad nocturna somos Tepeyollohtli ‘corazón de montaña’, lo cual nos hace sentir necesidad de encontrar nuestro sentir profundo, descubrir nuestras convicciones más fuertes respecto a los asuntos en curso. Como ave está presente itzcuauhtli ‘águila obsidiana’, emblema nacional anahuaca y mexicano.

ð El retorno itzcuintli ‘perro’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Tezcatl ipoca ‘espejo su humear’, las siete estrellas de la constelación llamada Osa Mayor por los europeos, una de las cuales desaparece durante cierta época del año, representación de nuestras convicciones éticas. Es rumbo masculino, lo cual se manifiesta como impetuosidad, como iniciativa. El ser itzcuintli ‘perro’ nos hace manifestar una gran amistad, una firme lealtad, un deseo de hacer favores a quienes conviven con nosotros. Por también ser Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’ y Mictlanzihuatl ‘señora de entre difunto’, protectores de entre difuntos, somos dados a proteger todo aquello que corresponde a seres queridos ya fallecidos o bien a resguardar nuestro patrimonio ancestral, nuestra herencia anahuaca. En este retorno se nos hace asumir en armonía nuestra esencia femenina y nuestra esencia masculina, lo cual nos da una potencia cósmica.

ð La dualidad chicoyei itzcuintli ‘ocho perro’ trae una energía muy fuerte para encontrar nuestra esencia, para descubrir quienes somos ancestralmente, sentimos una profunda urgencia de acercarnos a nuestros difuntos, para retomar su responsabilidad, para continuar nosotros engrandeciendo su legado, para hacernos continuadores de sus anhelos, fecundando sus ideas para que quienes nos rodean cotidianamente puedan entenderlas en el aquí, en el ahora, para que se hagan parte de nuestra herencia histórica milenaria. Es la octava «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. Esta octava «casa» nos trae la identidad nocturna de Xiutecuihtli Tletl ‘fuego protector de hierba’ lo cual nos infunde ánimo protector de nuestro entorno.

Ü síntesis: El retorno chicoyei itzcuintli ‘ocho perro’, nos hace sentir una profunda necesidad de acercarnos a la herencia de nuestros difuntos, para protegerla, para engrandecerla.

Novena Casa: chiconahui ozomahtli ‘nueve mona’
Inicio: 18:43 del miércoles 26 de diciembre de 2012.

ð El numeral chiconahui ‘nueve’ llega con la identidad diurna de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestra identidad genómica, lo que nos hace descubrir nuestra pertenencia colectiva al género humano, lo que nos despierta nuestro sentimiento solidario con nuestros semejantes, también asumimos la identidad nocturna de Tlaloc ‘licor fecundante de la tierra’, lo cual nos hace inspirantes para quienes conviven con nosotros, ya que ayudamos a que sus ideas se vuelva palabra. Como ave está presente la chalchiuhtotolin ‘guajolota preciosa’, que significa autosacricio, merecimiento.

ð El retorno ozomahtli ‘mona’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», nuestra «nupcialidad», lo que cuando madura nos hace buscar unión sexual permanente con alguien de sexo complementario. Es rumbo femenino, por lo que nos mostramos acogedores de lo que proponen los demás. Por ser ozomahtli ‘mona’ vivimos este ciclo día noche de una manera juguetona, amable, bromista. También somos Xöchipilli ‘hijo florido’ y Zenteötl ‘pupila unificante’, lo cual nos infunde ánimos para realizar cosas hermosas, que unifican.

ð La dualidad chiconahui ozomahtli ‘nueve mona’ es propicio para experimentar solidaridad con nuestros semejantes, lo cual infunde en su ser interno ideas hermosas que propician la unidad, es un día para hacer merecimiento, para trabajar en el logro de nuestros anhelos. Es la novena «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. Como identidad nocturna, en esta novena «casa» asumimos la identidad de Itztli ‘obsidiana’, que es una manifestación activa de nuestras convicciones éticas, lo cual nos inspira para penetrar a fondo en nuestras fallas éticas para cortar aquello por lo cual no sentimos aprobación.

Ü síntesis: Este retorno chiconahui ozomahtli ‘nueve mona’ nos infunde un fuerte sentimiento de solidaridad, que nos inspira para cortar con aquello que amenaza la unidad fraterna.

Décima Casa: mahtlactli malinalli ‘diez esparto’
Inicio: 18:43 del jueves 27 de diciembre de 2012.

ð El numeral mahtlactli ‘diez’ llega con sólo identidad diurna, Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, representación de nuestras convicciones éticas, lo cual nos infunde la necesidad de comportarnos con rectitud, con verticalidad, con corrección. No tiene semejante nocturno. El ave presente es el tecolotl ‘buho’, ave nocturna de grandes ojos que aparentan sabiduría.

ð El retorno malinalli ‘esparto’ pertenece al huitztlanpa ‘hacia entre espina’, el sur, rumbo del texohtic ‘azul’, rumbo de Huitzilopochtli ‘zurdo colibrizado’, nuestro instinto de tiempo, nuestro «yo mente», mismo que al madurar se manifiesta como voluntad logradora, como permanente intuición del camino correcto para lograr aquello que deseamos de corazón. Es rumbo masculino, lo que nos infunde ánimo para iniciar aquello que nos interesa, para persistir en nuestro objetivo. Por ser malinalli ‘esparto’ somos propensos a cambiar de pensamiento, a cambiar nuestra palabra, a renovarnos por medio de una estricta autocrítica. También somos Pahtecatl ‘de entre planta curativa’, lo cual nos infunde un poder interno que se manifiesta en los demás como sanación, como revitalización.

ð La dualidad mahtlactli malinalli ‘diez esparto’ inspira en nosotros la necesidad de comportamiento correcto, apegado a nuestras convicciones más sentidas, lo cual puede originar cambios en nuestro comportamiento, al desechar aquello que ya dejó de ser parte de nuestras convicciones, con lo cual experimentamos una re vitalización. Es la décima «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. En esta décima «casa» trae como identidad interna a Piltzinteötl ‘pupila hijo precioso’, nombre del sol naciente, el cual, con sus primeros rayos, nos hace descubrir el colorido de nuestro entorno.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ mahtlactli malinalli ‘diez esparto’ nos genera internamente una gran fortaleza ética, misma que se refleja en los demás como una revitalización.

Undecima Casa: mahtlactlihuan ze acatl ‘once cañavera’
Inicio: 18:43 del viernes 28 de diciembre de 2012.

ð El numeral mahtlactlihuan ze ‘once’ sólo nos trae identidad diurna, Yohualtecuihtli ‘protector nocturno’, que son las tres estrellas que forman el palo horizontal de mamalhuaztli ‘instrumento barrenador’, usado para iniciar el fuego en la ceremonia de «fuego nuevo», mismas que corresponden al cinturón de la constelación llamada Orión por los europeos. El ave presente es alotl que el diccionario de Rémi Siméon traduce como ‘loro grande’ y que en el Códice Borbónico aparece representada como guacamaya roja.

ð El retorno acatl ‘cañavera’ es del tlahuilcopa ‘hacia donde la luz’, el oriente, rumbo del color cozauhqui ‘amarillo fuerte’, rumbo de Quetzalcohuatl ‘gemelo precioso’, nuestro instinto de pervivencia, nuestro «yo género», mismo que cuando ha madurado nos infunde un fuerte sentimiento de pertenencia de solidaridad con nuestros congéneres, y que nos inspira para actuar políticamente de manera recta. Por ser acatl ‘cañavera’ somos muy observadores, como si de nuestros ojos salieran dardos hacia aquello en lo que posamos nuestra vista. Buscamos afanosamente descubrir lo que se encierra en las cosas, adquirir sabiduría. Al también ser Tezcatl ipoca ‘espejo su esplender’, somos muy observadores de la recitud, irradiamos confianza, lo cual propicia en quienes conviven con nosotros un comportamiento ético.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze acatl ‘once cañavera’ nos infunde una fuerza interna que trabaja de manera no consciente en los demás, quienes así se inspiran para buscar la manera de comportarse de acuerdo a sus propias convicciones éticas. Es la undécima «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. En esta undécima «casa» nos llega la identidad nocturna de Zenteötl ‘fuerza armonizante que unifica’, lo cual infunde en nosotros un espírito conciliador, propiciador de armonía.

Ü síntesis: el ilhuitl ‘retorno’ mahtlactlihuan ze acatl ‘once cañavera’ nos trae una gran inspiración para encontrar aquello que propicia la armonía con nuestros semejantes.

Duodécima Casa: mahtlactlihuan ome ozelotl ‘doce ocelote’
Inicio: 18:43 del sábado 29 de diciembre de 2012.

ð El numeral mahtlactlihuan ome ‘doce’ tiene como identidad diurna a Tlahuizcalpantecuihtli ‘protector de la alborada’, el planeta Venus en su etapa de lucero de la mañana, lo cual nos hace adelantarnos a los acontecimientos, vemos lo que ocurrirá antes de que ocurra. No tiene identidad nocturna. El ave presente es el quetzaltototl ‘pájaro precioso’, llamado quetzal en castellano, ave que no soporta vivir en cautiverio, es decir, en amante de la libertad plena.

ð El retorno ozelotl ‘ocelote’ pertenece al mictlanpa ‘hacia entre difunto’, el norte, rumbo del color yayauhqui ‘negruzco’, rumbo de Yayauhqui Tezcatl ipoca ‘negruzco espejo su humear’, nuestro instinto de espacio, nuestro «yo cuerpo», mismo que al madurar aloja nuestras convicciones éticas. Es rumbo masculino, lo cual nos infunde deseos de acción. Por ser ozelotl ‘ocelote’ actuamos con cautela, sin descubrir a los demás lo que intentamos hacer. Por ser también Tlazolteötl ‘fuerza armonizante de la basura’ nos interesa restaurar la vitalidad de aquello que ya sirvió, que ya fue desechado.

ð La dualidad mahtlactlihuan ze ozelotl ‘doce ocelote’ infunde en nosotros una gran inspiración para ver adelantadamente los hechos por venir y propiciar que aquello que está fuera del orden se armonice, se re vitalice. Es la decimosegunda «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. La «casa» número doce nos da la identidad nocturna de Mictlantecuihtli ‘protector de entre difunto’, lo cual nos hace buscar el legado de nuestros difuntos, familiares y patrios, a fin de resguardarlos, de protegerlos haciéndolos propios y compartiéndolos con quienes conviven con nosotros.

Ü síntesis: este ilhuitl ‘retorno’ nos llena de inspiración para adelantarnos a los acontecimientos, lo cual nos permite proteger el legado de nuestros difuntos para propiciar nuestra armonía, nuestra libertad.

Trecena Casa: mahtlactlihuan yei cuauhtli ‘trece águila’
Inicio: 18:43 del domingo 30 de diciembre de 2012.

ð El numeral mahtlatlihuan yei ‘trece’ llega con la identidad externa de Zitlalin icue ‘estrella su falda’, la fuerza femenina de todas las estrellas del universo, se la identifica con la Vía Láctea de los europeos. Como ave está presente toznenetl ‘loro pequeño’.

ð El retorno cuauhtli ‘águila’ pertenece al zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, el rumbo del tlatlauhqui ‘rojo’, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, nuestro instinto de placer, nuestro «yo eros», mismo que al madurar se convierte en nuestra nupcialidad, esa fuerza instintiva que nos hace sentir necesidad de pertenecer para siempre a una persona de sexo complementario. Es rumbo femenino, lo cual nos predispone para actuar de manera recptiva ante los demás. Por ser cuauhtli ‘águila’ somos de altos vuelos, nos interesa la libertad, la perspectiva elevada en nuestros asuntos cotidianos, mismos que vemos con agudeza, descubriendo aquellos matices que habían permanecido invisibles. Por también ser Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’, se vuelve más fuerte nuestra búsqueda de placer, de gozo.

ð La dualidad mahtlactlihuan yei cuauhtli ‘trece águila’ nos remite a las alturas, tanto por el numeral cuanto por el retorno, ambos nos infunden el deseo de ver las situaciones que nos rodeas desde una perspectiva de gran altura, desde el cosmos. Es la última «casa» del quinceavo trecenario, ze calli ‘uno casa’, tepileh ‘femenino’, del zihuatlanpa ‘hacia entre mujer’, el poniente, rumbo de Xipeh Totec ‘dueño de sexo, nuestro protector’. Como identidad a lo largo de los trece días se manifiesta Itzpapalotl ‘mariposa de obsidiana’, misma constelación que los europeos llaman Orión, lo cual se manifiesta entre las 11 de la noche y las 3 de la mañana ccomo una percepción sabia de los asuntos en que estamos inmersos en este tiempo. En esta trecena «casa» se presenta como identidad nocturna Chalchiuhtlicue ‘esmeralda su falda’, lo cual nos induce a autopurificarnos, como lo hace el agua de los ríos.

Ü síntesis: Este retorno nos infunde una identidad que nos hace remontarnos a las alturas, los problemas que nos agobian de pronto se hacen pequeños, su solución aflora de manera natural.

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